Crisis en el pacto. la primera reunión a tres bandas se salda con un fracaso que aviva la incertidumbre
MANSO/FERRER/BIEL CAPÓ. PALMA.
PSOE y UM se las prometían felices después de que el pasado sábado cerraran un principio de acuerdo para reconducir la crisis del Consell de Mallorca. La satisfacción se reflejaba en las caras de la presidenta de la institución insular, Francina Armengol, del líder regionalista, Miquel Àngel Flaquer, y del president Francesc Antich, cuando ayer coincidieron en la fiesta de la llampuga celebrada en Cala Rajada.
Eso ocurrió por la mañana. Faltaba la opinión del tercer socio, el Bloc. La conocieron cuando los dirigentes de las tres formaciones se sentaron a hablar a media tarde en el Consolat de Mar. Era el primer encuentro a tres bandas. Duró tres horas y media y concluyó a las diez de la noche con semblantes serios.
"No hay acuerdo", fue el primer y único mensaje de Biel Barceló. Sobre el tapete, un buen número de cuestiones que van desde el trueque del golf de Son Baco por plazas turísticas en sa Ràpita, pasando por la Televisió de Mallorca, la eliminación de altos cargos, el futuro de los colegas salpicados por casos de corrupción, etc...
La cuestión urbanística es la más complicada de resolver. UM renuncia a construir el golf de Son Baco (Campos) a cambio de construir entre 1.500 y 2.000 plazas turísticas en sa Ràpita, núcleo del mismo municipio. Este desarrollo se ejecutaría mediante las turbias áreas de reconversión territorial (ART) –figuras legales que permiten trasladar la edificación de un lado a otro de la isla–. "UM y PSOE se han cabreado porque ya tenían todo pactado, y por ahí no pasamos", dijo una fuente del Bloc.
Según los nacionalistas, sus dos socios quieren negociar las cuestiones territoriales antes del jueves, y así no escenificar la crisis en el Parlament, donde se tiene que votar la enmienda al decreto Nadal que autoriza el campo de golf.
Al parecer, el Bloc no pasa por el aro. Se tienen que discutir las ART, dice, pero en el marco de una revisión total del Plan Territorial, sin prisas ni presiones, tal como aparece plasmado en el pacto de gobernabilidad. Hoy no prever retomar las negociaciones y lanza una advertencia: si el jueves se aprueba Son Baco o cristaliza el cambio por las plazas hoteleras en sa Ràpita, darán por roto el Pacto. Y "habrá consecuencias", amenazó por la mañana Antoni Alorda, diputado del Bloc, aunque especificó cuales.