C. CANALS. PALMA.
"Debemos hacer comprender al menor que, desde el momento en que cuelga una fotografía en la red, pierde todo control sobre ella", alerta el director de la Oficina de defensa de los Derechos del Menor, Antoni Bennàssar.
Reconocer el Defensor que inculcar el valor de la intimidad en los menores es difícil en un momento en que las nuevas redes sociales –Facebook, Twitter y otros medios– invitan directamente a renunciar a esa intimidad: se valora el éxito de una página por el número de amigos que la consultan. Y todo vale.
El 83% de los jóvenes entre 14 y 22 años usan alguna de estas redes, según un estudio reciente, y de ellos el 82% ´cuelga´ sus fotografías personales en internet.
Sin embargo, la espontaneidad y la publicidad de la información personal son armas muy arriesgadas durante la inmadurez. "A los 16 años puede parecer muy gracioso colgar las fotografías de un grupo de amigos borrachos. Pero años más tarde, esas fotografías pueden volverse contra su propietario, si se descubren en un entorno laboral", aduce.
Este riesgo aún es superior en el caso de las imágenes que algunos menores ofrecen en ropa interior o en actitudes provocadoras, que pueden alimentar páginas o archivos pedófilos de todo el mundo, explica Bennàssar.
La Oficina ha iniciado un estudio sobre estas redes sociales –incluyendo infobalear.com, denunciada en diferentes ocasiones, y la ya clausurada Tcuento, entre otras como MySpace o Fotolog.
Cerca de un 5 por ciento de las casi 300 actuaciones que llevó a cabo la Oficina el año pasado guardó relación con los usos indebidos de las nuevas tecnologías, y sólo un 1,4% correspondió a solicitudes de información, en el primer año del Observatorio de Internet, creado para corregir abusos.
Pederastia, ciberacoso, chantajes, divulgación de imágenes inadecuadas y suplantación de identidad son algunos de los problemas con los que debe lidiar el Defensor del Menor.