ROSA FERRIOL. PALMA.
Las temperaturas suben medio grado cada década; la primavera tiende a desaparecer; hay más noches tropicales en verano; las lluvias van disminuyendo década tras década y se registra una tendencia a fenómenos extremos. Estas son algunas de las conclusiones del estudio sobre el clima en Balears elaborado por la UIB a partir de un convenio con la conselleria de Medio Ambiente para investigar el cambio climático en las islas.
El conseller Miquel Àngel Grimalt explicó que las conclusiones del informe resaltan una tendencia al incremento de las temperaturas. En concreto, desde 1976 las máximas han aumentado una media de 0,4 grados cada década mientras que las mínimas han subido 0,5 grados. Las primaveras tienden a desaparecer, ya que se detecta una menor presencia de las temperaturas moderadas. Ahora las temperaturas primaverales son dos grados más altas que hace treinta años. De hecho, los datos del informe demuestran incrementos generalizados de los valores en todas las estaciones del año.
Según los datos del estudio, en verano las máximas aumentan 0,37 grados cada década mientras que las mínimas suben 0,61. En invierno las máximas incrementan 0,27 grados y las mínimas, 0,15. En otoño, las altas suben 0,15 grados y las bajas, 0,39. También se detecta una rápida transición entre las estaciones térmicas (fría y cálida) con una menor presencia de las temperaturas moderadas. Otro profesor de la UIB que ha coordinado el proyecto, Romualdo Romero, destacó que las temperaturas aumentan mucho en primavera. Por ello, el paso de invierno a primavera es muy brusco.
De cada vez, hay más noches tropicales en verano, es decir, con temperaturas mínimas superiores a los 20 grados. El profesor de la UIB, Víctor Homar, puntualizó que ahora tenemos ocho días más de noches cálidas desde los años setenta con una media de dos días por década.
Grimalt señaló que el incremento del mercurio tanto en los meses fríos como en los calurosos tendrá consecuencias en la flora y la fauna y también en el bienestar de las personas ya que los veranos serán "más calurosos y más insoportables".
El conseller detalló que el seguimiento de la evolución del clima permitirá adoptar las medidas necesarias para evitar las emisiones de CO2 en la lucha contra el cambio climático. "Debemos saber el escenario que nos encontraremos en los próximos años para adaptarnos", explicó.