Crisis Económica. Mucho movimiento en las oficinas del inem al dispararse las personas sin empleo
MAR FERRAGUT. PALMA.
El verano se acabó ya y nadie se ha llevado un buen recuerdo. Empresarios, comerciantes, restauradores, hoteleros, camareros y dependientes han empezado octubre con dolor de cabeza y malestar general. Empiezan octubre con la resaca de uno de los veranos más cortos y pobres de los últimos tiempos. El fin prematuro de la temporada turística provocó que ya ayer comenzara a registrarse mucho movimiento en las oficinas del INEM, semanas antes de lo normal.
"Vengo a ver qué se puede hacer", dice David Ojeda no con muchas esperanzas. Él es una de esas 25.903 personas que han pasado a engrosar las listas del paro de Balears en el mes de septiembre. El día 14 se le acabó su trabajo en una empresa de alquiler de coches. Ahora se encuentra, como tantos otros ciudadanos, dispuesto a trabajar "de lo que salga: electricidad, fontanería...". Afortunadamente, su mujer trabaja "todavía", dice recalcando el adverbio. Si no encuentra nada no sabe cómo aguantará el invierno.
Su hermano Manuel le acompañó a la oficina del INEM-SOIB de Porta de´s Camp. Manuel es más veterano en estas lides ya que lleva un año apuntado al paro. Trabajó de albañil "hasta que la construcción se hundió y...a la calle". Se le acabó la ayuda que recibía y las nuevas "no llegan", así que efectivamente es "un milagro" que llegue a fin de mes. Le salvan "algunas chapucillas" que le van encargando algunos conocidos. Los Ojeda son cinco hermanos y dos están en el paro. "Y menos mal", suspira Manuel, "no sé cómo lo deben hacer esas familias que tienen a todos sus miembros en el paro".
"La cosa está muy achuchá", resume Ramona Rodríguez sobre la posibilidad de encontrar trabajo durante el invierno. Esta mujer sólo ha podido trabajar cuatro meses como camarera de piso durante este verano. Con la ayuda que recibe –no llega a los 400 euros– y lo poco que cobra su marido, que también está desempleado, hacen "maravillas" con el dinero: "Lo estiramos y lo estiramos para pagar el piso, el coche...", apunta. A pesar de todo, "no da para vivir, siempre me atraso en los pagos".
"Voy a aprovechar para sacarme el graduado escolar", explica Carlos Ruiz, reponedor que ha visto que su contrato acababa un mes antes de lo normal. Carlos es de los que se ha animado a retomar los estudios aprovechando el parón porque sabe que así tendrá "más posibilidades" de encontrar otro empleo. Intentará compatibilizar el estudio con algún trabajo a tiempo parcial, pero sabe que el panorama no es halagüeño.
De director de hotel y de cargo importante en asociaciones hoteleras en Alemania, la edad y las circunstancias han hecho que Wolfgang Sánchez haya acabado trabajando de pinche. "Lo único que he encontrado", explica este hombre de 44 años. No es viejo, pero "según el mercado de trabajo parece que sí". Ahora no está trabajando y subsiste con una ayuda de 420 euros y con lo que cultiva en su huerto y los animales de su granja: "Mis patatas, mis gallinas y un pavo en fin de año si hay suerte" , asegura.
A Melchor Femeníes la edad también le juega en contra. Es cocinero y no debería tener problema en encontrar un puesto en una isla como la nuestra, pero tiene más de 50 años y ya lleva dos sin trabajar. Melchor es el mejor ejemplo de que éstos verdaderamente "son tiempos muy difíciles".