M. FERRER. PALMA.
Dimisión a medias. Sobre el papel, una quincena de altos cargos de UM dimitieron el miércoles. En la práctica, además de que quedan otros muchos por marcharse, todos los que han renunciado mantienen sus atribuciones, pues la presidenta del Consell de Mallorca no les ha destituido aún, por lo que la medida no es efectiva.
La renuncia de UM ha sido pues, por el momento, más mediática que otra cosa. A la mañana siguiente de haberse hecho las fotos Antoni Pascual, Cati Julve, Dolça Mulet entregando su renuncias firmadas en el registro, varios directores insulares y secretarios técnicos adscritos a sus consellerias acudieron a sus despachos como cualquier otra jornada laboral. Y todos cobrando, claro. Mantienen además su firma, y solo se ha delegado en Armengol la de los consellers.
Todo ello, por no hablar de los asesores, jefes de prensa y demás personal subcontratado a las órdenes de UM –especialmente en Medio Ambiente–, para los que ayer tampoco parecía que sus jefes hubieran abandonado el barco.
Algunos de estos afectados "se suben por las paredes", han aseverado a este diario otros trabajadores y políticos que comparten sede laboral. "Están indignados con que los consellers decidieran dimitir sin avisarles previamente, y no saben ahora si les colocarán en otro sitio", apuntan desde las dependencias del Consell en la calle General Riera de Palma.
Dos fuentes distintas han asegurado a este rotativo que el presidente de UM, Miquel Àngel Flaquer, pidió explícitamente a Armengol que mantuviera de momento a todos estos cargos, lo que se interpreta como una voluntad de reconducir la crisis. Sin embargo, un dirigente de UM niega este extremo, asegurando que es Armengol la que mediante una informe del secretario del Consell les ha comunicado que deben seguir en sus puestos porque no son cargos políticos, pero que desde ayer mismo "Flaquer ha ordenado que ningún director insular ni secretario técnico vaya más a trabajar". Con tanto lío, habrá que esperar al lunes.