La decisión ministerial de permitir la venta de la píldora del día después sin receta a partir del lunes es "acatada" por el Colegio balear de farmacéuticos, que se define necesariamente "aconfesional y apolítico", según su presidente reelecto, Antonio del Real. El representante de este colectivo aseguró ayer no tener constancia de objeciones de conciencia sobre la venta del medicamento, y dudó que vayan a producirse. "Si una oficina se niega a dispensarlo, habrá cuatrocientas dispuestas a hacerlo, de manera que jamás se producirá un desabastecimiento para la usuaria". Del Real subraya la palabra "usuaria" para describir a la compradora de la píldora, dado que no puede ser considerada "paciente" de ninguna enfermedad. Notablemente más preocupado se muestra el presidente de los farmacéuticos por señalar que el uso de la píldora del día después no debe en modo alguno suplir a los productos anticonceptivos y mucho menos a los profilácticos. "La píldora del día después no evita las enfermedades de transmisión sexual, y es importante que los usuarios lo tengan en cuenta".