Aunque la mayoría de los nuevos radares y cámaras entrará en funcionamiento durante la primera quincena de octubre –es el caso de Sant Llorenç, Artà, Portocolom y Menorca, que se unen al de Eivissa ya acabado–, las unidades de Cabrera y cala Figuera han debido retrasarse. La ubicación óptima del radar en cala Figuera quedaba excesivamente cercana a la torre árabe protegida, y debe buscársele una nueva localización, de acuerdo con el Ayuntamiento. En el caso del Cabrera, la calificación de parque natural demora la concesión de licencias, aunque –como ocurre en Santanyí–, la consideración de interés general es obligada para las necesidades de Defensa. En ambos casos, Delegación del Gobierno asegura que funcionarán antes de noviembre. Será, sin embargo, durante los meses de verano cuando se podrá evaluar con certeza su funcionamiento, pues las embarcaciones de inmigrantes ilegales acostumbran a aprovechar el buen tiempo para intentar la travesía. El Gobierno espera ahora interceptarlas antes de que atraquen, para dar atención a sus ocupantes. Un caso aparte es el de los narcotraficantes que, como los antiguos contrabandistas, pueden recurrir a la Tramuntana para desembarcar, aunque los posibles accesos son más fácilmente vigilados.