VIRGINIA EZA
El hombre tiene dolor de muelas y una cita con el Parlament para hablar sobre el estado de la Comunidad, o lo que es lo mismo, sobre la crisis económica. Es martes, 22 de septiembre y Antich tiene un mal día. Dolor de muelas y crisis debe ser demasiado incluso para un president. Quizá para no contagiar su dolor, opta por transmitir sopor hasta que logra que la somnolencia se apodere de la sala de plenos del Parlament mientras desgrana la retahíla de acuerdos que ha adoptado su Govern para paliar la crisis. Un vaso medio lleno, para Antich, y medio vacío para el popular Fiol.
El tono del president es realista: el modelo de crecimiento de ladrillo especialmente impulsado por el Govern de Matas hizo que se cumpliera el efecto llamada y ahora no hay trabajo para todos los que llegaron, ni para todos los que ya estábamos, lo que agudiza numéricamente los resultados del desempleo en Balears fruto de la crisis global. Antich define como "cólico después de aquel empacho" la situación. Y él con dolor de muelas.
Si enfrente hubiera tenido a Rosa Estarás, al menos se hubiera producido una sucesión de gritos y tensada crispación. Pero esta vez le tocó al serio, riguroso y trabajador Francesc Fiol, con su habitual buen rollo. El portavoz popular intentó dejar en evidencia al president incidiendo en lo que le queda por hacer, al no poder criticar lo ya hecho. Antich, con su dolor de muelas y poco acostumbrado al guante blanco, casi acabó riñéndole por atreverse a criticar su gestión.
Lo tenía difícil, Fiol. En el Parlament se sienta, a unos escaños de distancia, su particular dolor de muelas, José María Rodríguez. En el renovado PP del farmacéutico José Ramón Bauzá, el estentóreo Rodríguez tiene todos los puntos para hacerse con el PP de Palma, frente al dialogante portavoz popular por unos meses. El concepto de renovación, en los partidos, es siempre de lo más dúctil. Más cerca, en el escaño de al lado, Fiol tiene a otro de los hombres fuertes del ´nuevo´ PP, Antoni Pastor, que en menos de un año le sucederá al frente del grupo parlamentario. Toda una pinza.
En la nueva dirección popular, Bauzá ha encargado a Fiol que se responsabilice de las relaciones con otros partidos, lo cual en el caso del PP es lo mismo que decir que no haga nada: los populares hace tiempo que se quedaron sin amigos, aquí y en Madrid. Y aquí, además de pocos amigos, ni siquiera pueden presumir de buena gestión: es evidente que Jaume Matas era un lince para crear riqueza, tal y como se desprende de su patrimonio, sólo que el Palma Arena y demás genialidades de su Ejecutivo las pagamos todos y las seguiremos pagando por muchos años, con crisis o sin crisis. Quizá por eso el nuevo presidente del PP ha decidido despojar a la nueva cúpula del partido de todas las caras que formaron parte de aquel Govern, con excepción de Fiol.
La renovación de Bauzá exige cierto distanciamiento de la época de Matas, el hombre al que cada vez más dirigentes populares consideran el mayor artífice de sus desgracias, olvidando que ellos mismos lo eligieron y lo apoyaron hiciera lo que hiciera. El caso es que el perfil para escalar a la nueva dirección del PP implica esa lejanía con el ex president. Además de ser hombre, claro: la Ejecutiva que preside Bauzá sólo cuenta con una mujer, Antonia Estarellas.