Estado de la comunidad. Antich experimenta los placeres de gobernar sin oposición
MATÍAS VALLÉS. PALMA.
¿Ve usted más preocupado a Antich o a Zapatero? Sin embargo, es el primero quien gobierna con una mayoría exigua, acosado en el seno de su Govern por Munar y Els Verds. La tranquilidad del president, que suele derrotar hacia la somnolencia, se debe a que, en la anterior legislatura, el PP se salió de la política para centrarse en la corrupción. El Pacto de Progreso ha tropezado con una tregua de cuatro años que aprovecha para gandulear, sin una sola realización relevante no heredada. El texto leído ayer por Antich resume los placeres de gobernar sin oposición.
Después de una veintena de discursos sobre el Estado de la Autonomía, ayer se pronunció el primero que podría haber escrito el propio president, con alguna ayuda de Google. Si los contribuyentes han pagado por esa pieza oratoria –y aunque no sean los precios que abonaba Jaume Matas por ellas–, debe intervenir como mínimo el Tribunal de Cuentas. Por ejemplo, el Govern revela tres años más tarde que el sobreprecio de Son Espases se debe a que "hemos eliminado las barreras arquitectónicas para pacientes con movilidad reducida". Es decir, que a nadie se le ocurrió que la silla de ruedas y la camilla son los vehículos habituales en un hospital de referencia. Y sobre todo, que habrá que pagar millones de euros para subsanar el detalle.
La descripción que Antich efectuó de Son Espases no se corresponde con un hospital, sino con un velódromo para enfermos atléticos y en perfecta condición física. Otra factura adicional del mamotreto hospitalario pretende "adaptar el proyecto al Código Técnico de Edificación, de obligado cumplimiento". ¿En tal caso, por qué no se cumplimentó antes y hay que pagarlo ahora? En el retrato del president, el proyecto más caro y escandaloso de la historia de Balears consistía en un boceto de planta, alzado y perfil, sin más especificaciones. La necrópolis romana aniquilada en la zona se ajustaba mejor a las exigencias arquitectónicas que el hospital levantado para aplastarla.
La política es el arte de la seducción, pero se olvidaron de recordárselo a Antich. En su caso, el bostezo es el mensaje. En cumplimiento de los planes de innovación, adormece en inglés. Por ejemplo, cuando menciona la governance "de la que soy un firme partidario", pese a que desconocía su significado hasta que se la introdujeron en el discurso. El texto la define pitagóricamente – "la unión de esfuerzos no da una suma, sino una multiplicación"–, con lo que el escribano se coloca de nuevo a la docta altura de su president. Otro anglicismo innecesario es cluster.
Antich se jacta del Pacto por la Competitividad, que sustancia de inmediato en la Comisión de Seguimiento del Pacto por la Competitividad, a la espera del Observatorio de la Comisión de Seguimiento del Pacto por la Competitividad. Y así sucesivamente. Por ejemplo, "muy pronto se constituirá la Mesa de Seguimiento del Plan Renove". Se admiten apuestas sobre el número de peticiones fraudulentas de hoteleros que serán detectadas, denunciadas y anuladas por los meseros o comensales.
Ajeno al discurso de Zapatero contra los "poderosos" que antes se arrellanaban en los sillones de La Moncloa, Antich presume "del índice de empresarios más alto de España". Mientras se desploman los parámetros económicos de la comunidad, el president se refugia en la mejora de los esotéricos "índices de confianza" para avizorar una inmediata recuperación. Su grado de confusión bordea el paroxismo en este punto, porque las previsiones fueron "revisadas a la baja" y después se efectuaron "correcciones al alza". Por no hablar del error de consignar que Lehmann Brothers fue "la primera financiera que cayó". Antes se desplomó Bear Stearns y otras. Más bien cabría afirmar que Lehmann fue la última en caer, en vísperas de que se derramara la lluvia de miles de millones estatales.
El president destaca que el tres por ciento de caída del PIB balear en 2009 contrasta con el "4.5 en la media española". Ninguna previsión ha llegado al cuatro para España, aunque quizás Antich dispone de datos que ignoran en Madrid, Bruselas y Nueva York. O tal vez le anima el mismo optimismo que le induce a celebrar que la venta de coches haya crecido "por primera vez desde hace 16 meses". El cadáver ha movido un meñique, el actual inquilino del Consolat se aproxima peligrosamente a los "entrañables corderitos" que cantó el bucólico Jaume Matas en esta misma cita.
Obligado a hablar de economía, Antich se entretiene en desglosar partidas de 400.000 euros. En proporción al presupuesto de la comunidad, equivale a que una familia media convocara a los vecinos para darles cuenta públicamente de una inversión de veinte céntimos de euro. Por no hablar de ayudas tan embarazosas como la prórroga hipotecaria a parados. Vendida como política social, es una turbia maniobra para conceder un respiro a las instituciones financieras que jamás debieran haber concedido esos préstamos. La largueza suicida será sufragada por los ciudadanos que no gastaron por encima de sus posibilidades.
Las escasas y desperdigadas líneas sobre la reforma de la Playa de Palma –ocho, en tres dosis– demuestran que el Govern ha interiorizado que el proyecto fue abortado con fanfarria en el consejo de ministros celebrado en Palma, al imponer unas cautelas draconianas. Como de costumbre en las tímidas realizaciones del Pacto de Progreso, sólo habrá dinero para Comisiones, Laboratorios, Mesas, Observatorios y Expertos de distinto pelaje. Dado el énfasis en lo social, debió destacarse que la única iniciativa propia en el campo asistencial consiste en el traslado del casino al casco urbano de Palma. Las tragaperras poseen un indudable vigor progresista y, accionadas de forma repetida, son más útiles que una sesión de gimnasio. En cuanto a la crisis de Govern, fue tan leve que el president ya la ha olvidado. Le costaría dar el nombre de las conselleras salientes. Y de las entrantes.
Con más de diez mil viviendas vacías, el Govern infla el parque inmóvil con otro millar de pisos, que saturarán el mercado a expensas del medio ambiente. Sin embargo, la mejor frase del discurso de Antich se refiere a la Sanidad de Balears, extrapolable a la salud general de la comunidad. "Nuestro sistema asistencial está bien preparado para dar respuesta a ésta y otras epidemias de gripe". Que los virus le oigan.