F.A./C.C. PALMA.
El conseller de Sanidad, Vicenç Thomàs, se hallaba ayer, casualmente, viendo las obras de Son Espases cuando se conoció la sentencia. Thomàs resaltó que el fallo judicial es un respiro para el actual Govern, que heredó el proyecto de hospital ya en obras y decidió tirar adelante, pese a las críticas de vecinos y otros opositores. "Esta sentencia nos permite liberar un camino de incertidumbres, de problemas, de irregularidades que vienen de la época de la gestión del PP", señaló el conseller. El Govern, que baraja abrir el Son Dureta II dentro de un año, más o menos, temía que una suspensión judicial cautelar de las obras generara importantes quebrantos económicos y más paro en la construcción.
Por su parte, la Asociación de Vecinos de es Secar de la Real y el monasterio de la Real pidieron tiempo para poder leer los argumentos de la sentencia, decidir si la recurren ante el Supremo y poder comentar la resolución. El fallo del Tribunal Superior despeja una de las dudas planteadas por el Supremo en su sentencia de enero sobre las medidas cautelares y relacionada con la ausencia de una declaración de interés social para poder levantar el hospital en suelo rústico. Los jueces palmesanos entienden que no era necesario dar el interés social y, en todo caso, el Consell era competente para otorgarlo de forma implícita. Los opositores tienen abiertos otros recursos contra la licencia de obras y en favor de un incremento del perímetro de protección patrimonial del monasterio y de restos que dejarían a Son Espases en la ilegalidad.
El PP exigió al Pacto que asuma "responsabilidades políticas y no se apunte un tanto sobre esta infraestructura que heredaron en las mejores condiciones", además de denunciar la "gran demagogia" hecha en la pasada legislatura.