MIGUEL MANSO. PALMA.
El asfalto ha dado una tregua a los menores de treinta años. El número de jóvenes muertos en accidente de tráfico ha sufrido un descenso sin precedentes en lo que va de ejercicio. De los 29 fallecidos en las carreteras de Balears –se excluyen los cascos urbanos–, sólo seis pertenecían a esta franja de edad, informó ayer el delegado del Gobierno, Ramon Socías. En el mismo periodo del año pasado fenecieron 20 muchachos, es decir, más del triple.
Ramon Socías atribuye el retroceso a la "concienciación" de los jóvenes, aunque tampoco olvida el carácter coercitivo que suponen la pérdida de puntos en el carné de conducir y el endurecimiento de las penas tras el cambio introducido en el código penal.
El recuento trágico desde enero hasta el pasado domingo arroja un total de 29 víctimas mortales, quince menos que en el mismo periodo de 2008. Los meses centrales del verano, julio y agosto, también han sido benévolos: perdieron la vida cinco personas, cuatro menos que hace una año y 13 menos que hace dos ejercicios.
Malo para los motoristas
La siniestralidad en la carretera ha retornado a niveles de los años setenta, pese a que el parque automovilístico casi se ha triplicado. Sin embargo, las buenas noticias no han alcanzado al sector de las dos ruedas. En el mes de julio fallecieron dos personas en accidente de automóvil y otras dos a lomos de una motocicleta o un ciclomotor. Ramon Socías expresó su preocupación porque la carretera no concede respiro a los motoristas, y sí al resto de usuarios de las vías baleares, incluidos los ciclistas.