FELIPE ARMENDÁRIZ. PALMA.
Esteban David Romero, hijo de Miguel Romero, dueño del grupo de empresas de publicidad Nimbus, se acogió ayer ante el juez del caso Palma Arena, la presunta trama de corrupción en torno al velódromo del mismo nombre, a su derecho a no declarar. Otro encausado, un empresario catalán, negó haber pagado sobornos para adjudicarse el vídeomarcador.
Romero hijo fue citado en calidad de imputado y para ser interrogado sobre una serie de contratos menores efectuados por el anterior Govern del PP a su agencia de publicidad Romero & Cia Comunicaciones. Estos servicios estaban relacionados con reportajes e informaciones sobre miembros del Ejecutivo balear y con trabajos del Palma Arena, como moquetas o lonas publicitarias.
Otro imputado citado fue el empresario catalán Juan Carlos Rovira del Canto, que en 2006-2008 era presidente de las empresa Odeco y Smartvisión, que presuntamente se beneficiaron de un concurso amañado para adjudicarse la construcción del vídeomarcador central por una suma elevadísima y en perjuicio de un tercer licitador. Rovira del Canto, defendido por Antonio Balcell, admitió que, por una estrategia mercantil, ambas empresas presentaron presupuestos idénticos por unos marcadores similares, pero con diferencias tecnológicas. El declarante, que ya no está vinculado al grupo, negó haber pagado sobornos a nadie relacionado con el Palma Arena para hacerse con el concurso.