F. GUIJARRO. PALMA.
La crisis económica ha generado una fuerte caída de las rupturas matrimoniales que se registran en Balears. Las islas cerraron el pasado año con 3.083 divorcios, separaciones y nulidades, lo que supone volver a los niveles de principios de este siglo y un recorte del 18,2% respecto a 2007, una tasa muy superior a la media estatal, del 13,5%, según los datos facilitados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
En concreto, durante el pasado ejercicio se contabilizaron en el archipiélago 2.882 divorcios, 198 separaciones y tres nulidades. En cuanto a los dos primeros tipos de disoluciones, los descensos fueron del 17,4% y del 27,4% respectivamente.
Estas cifras mantienen a Balears como una de las zonas en las que la tasa de ruptura de matrimonios es más alta de toda España, pero muestran un claro retroceso en el ranking autonómico. Si tradicionalmente las zonas con la tasa más alta de disoluciones eran Canarias y Balears –4,32 y 3,93 casos por cada mil habitantes respectivamente en 2006–, el archipiélago ha descendido hasta el cuarto puesto, superado ya por Cataluña y la Comunidad Valenciana. En cualquier caso, la tasa balear de rupturas se sitúa en las 2,88 por mil habitantes, todavía por encima de la media estatal, de 2,58.
Los abogados matrimonialistas vinculan este descenso a las dificultades económicas de las familias. Los graves problemas para vender la vivienda compartida y para adquirir o alquilar nuevos inmuebles por separado, o para cubrir los gastos derivados del proceso de disolución del matrimonio, están provocando que muchas parejas opten por aplazar esta decisión.
Niveles de 2000 y 2001
Hay que tener en cuenta que la cifra de divorcios y separaciones se ha mantenido al alza de forma constante durante este siglo hasta llegar a 2007, momento en que en las islas se apreció un primer recorte más moderado, del 4,4%, para llegar al 18,2% de 2008 antes señalado. Es decir, se trata de un cambio de tendencia coincidente con el inicio de la crisis económica. Hay que remontarse hasta los años 2000 y 2001, con 2.920 y 3.125 disoluciones conyugales respectivamente, para situarse en los niveles de 2008, y ello pese a que la población balear ha mostrado en ese periodo de tiempo un apreciable crecimiento.
Un aspecto a tener en cuenta es que los datos del INE apuntan a que los matrimonios que se rompen suelen tener una duración de unos 15 años, y tanto en hombres como en mujeres la disolución es más habitual entre los 40 y los 49 años.
Otro aspecto a tener en cuenta es que en torno a un 40% de los casos, los matrimonios que se separaron en las islas no tenían hijos menores de edad.
Este hecho tiene una especial relevancia si se tiene en cuenta que durante el congreso estatal sobre la defensa del menor celebrado el pasado año en las islas se puso de manifiesto que los hijos más pequeños suelen adoptar posturas agresivas tras la separación de los padres debido a que padecen estados de ansiedad y depresión, mientras que los adolescentes responden con un distanciamiento de la familia.
Además, en ese congreso se abogó por una disolución del matrimonio de forma pacífica, en beneficio de los hijos. Sobre este último punto, hay que destacar que de los 2.882 divorcios registrados el pasado año en el archipiélago, 2.092 fueron consensuados, mientras que de las 198 separaciones, 144 se alcanzaron por mutuo acuerdo.