M. M. B. PALMA.
La figura del ´garganta profunda´ no supone una novedad en Mallorca, aunque sí sorprende el carácter detallista de este experto en la fortuna de Matas, un espíritu minucioso reflejado en la información que compiló en el interior de un sobre de papel. El fenómeno del ´garganta profunda´, acuñado a partir de la misteriosa fuente que filtró a dos reporteros de The Washington Post los datos del escándalo Watergate, se ha repetido en numerosas investigaciones sobre corrupción política.
A lo largo del globo afloran los confidentes anónimos, que pueden despertar cierta animadversión por la dosis de traición que entraña su comportamiento, aunque su aportación filantrópica resulta crucial para esclarecer asuntos turbios. Para los investigadores son una bendición.
Así ocurrió en Marbella con la Operación Malaya, donde el ´garganta profunda´ destripó ilegalidades urbanísticas tanto en Andalucía como en Castilla La Mancha. Un día de julio del año pasado, el fiscal del caso, Juan Carlos López Caballero, recibió un escrito anónimo y un CD que contenía una descripción de los vínculos entre la trama marbellí y la manchega. El remitente relató que Juan Antonio Roca, el asesor de urbanismo de la ciudad andaluza, recurría a despachos de La Mancha para camuflar su fortuna.
Otro ´garganta profunda´ reciente nos remite al Reino Unido. En este caso, ha desvelado su identidad después de filtrar decenas de documentos al Daily Telegraph sobre las dietas de los parlamentarios británicos. El confidente, un ex militar de élite que actualmente dirige una empresa de servicios secretos especializada en negociar la liberación de rehenes, manifestó que su intención era la de "exponer la podredumbre del sistema". A fe que lo consiguió, aunque para ello, el ex militar John Wick probablemente cobró una suma importante de dinero. Wick no se arrepiente y espera que sus revelaciones "conduzcan a mejorar el Parlamento".
El antiguo soldado inglés comparte con el ´garganta profunda´ del Watergate su condición de funcionario. The Washington Post se enteró de los atropellos de Richard Nixon gracias al agente del FBI Mark Felt, quien decidió presentarse ante el público cuando se encontraba a un pie de la tumba. ¿El anónimo de Matas esperará tanto tiempo en descubrir su identidad?