FELIPE ARMENDÁRIZ/M. MANSO. PALMA.
Lorenzo García Moll, contable del Partido Popular (PP) de Balears desde hace unos 14 años, reconoció ante el juez José Castro, que investiga la presunta trama de corrupción en torno al velódromo Palma Arena, que dicha fuerza política no enviaba a la fiscalización del Sindic balear de Comptes y del Tribunal de Cuentas, gastos de las pre-campañas electorales. García apuntó a su superior inmediato, el gerente del PP y cuñado del ex president del Govern Jaume Matas, Fernando Areal, como la persona que decidía qué facturas se fiscalizaban y cuáles no.
García acudió ayer como testigo a declarar ante el juez de instrucción número 3 de Palma y tras la comparecencia el 31 de agosto de Fernando Areal. Areal señaló que "solamente se puede gastar en publicidad lo que la Ley establece para cada partido político" y añadió que "las cuentas (electorales), una vez que han pasado el filtro de la Sindicatura de Cuentas, van a Presidencia y allí se abonan las subvenciones".
Los investigadores del Palma Arena sospechan que el PP balear, dado que sobrepasaba el límite legal para la campaña, pagó unos 72.000 euros en negro a la agencia de publicidad Nimbus. Varios testigos y el responsable de dicha agencia, Miguel Romero, uno de los principales imputados, han reconocido los abonos en dinero opaco fiscalmente realizados por el PP en la campaña de las autonómicas y municipales de 2007.
García fue interrogado sobre estas cuestiones y sobre el posible tratamiento dado a algunos gastos electorales para que el total de la campaña cuadrase con el límite legal. El testigo negó saber nada de estas prácticas e insistió en que su cometido era pagar y contabilizar las facturas electorales, una vez supervisadas y autorizadas por Areal.
Sin embargo, al ser informado de que en la documentación intervenida en Nimbus hay una mención a su teléfono móvil y en relación a las facturas con problemas para su fiscalización, el testigo cambió su actitud. "Es posible que ese descuadre pueda deberse a facturas que estaban fuera de la campaña electoral", dijo el contable.
"Hay facturas que no se envían al Tribunal de Cuentas y son las que se califican de pre-campaña electoral. El señor Areal decidía qué facturas recibían un tratamiento distinto y se pagaban por la cuenta de funcionamiento. El gerente decía qué facturas eran campaña electoral y cuáles no lo eran", explicó el declarante. "No había caja B en el Partido"; "no se pagó nada en negro", insistió.
Ayer también testificó Pablo Grimalt, de una carpintería metálica que hizo vallas para el Mundial de Ciclismo en Pista.