C. CANALS. PALMA.
No será preciso cambiar los terminales de lectura de la tarjeta ciudadana en los autobuses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) ni los torniquetes de los ferrocarriles y el metro del Govern. Según han confirmado Cort y la conselleria de Movilidad, los técnicos ven posible armonizar sus respectivas tarjetas de manera que, a final de legislatura, el bono intermodal que emite el Consorcio de Transportes sea válido para acceder a los buses palmesanos.
Sin embargo, la tarjeta ciudadana que emite Cort no podrá ser utilizada para entrar en el metro de Palma, un "pero" cuya magnitud sólo se entiende al considerar que el número de estos títulos municipales asciende a 400.000, diez veces más que el número máximo de tarjetas intermodales existentes y que el número anual de pasajes de la EMT triplica a los del Consorcio de Transportes (TIB) .
Es cierto, como señala la dirección general de Movilidad, que ambos sistemas son suficientemente diferentes como para resistirse a la comparación: la tarjeta ciudadana es un monedero sin un límite práctico de tiempo, mientras que la intermodal sólo puede ser validada para metro, autobús o tren durante un período estipulado. Además, los trayectos servidos por TIB son considerablemente más largos y complejos que los que gestiona la EMT, estrictamente urbanos. El titular del área autonómica, Antoni Verger, señaló en todo caso que "el usuario va a querer que su tarjeta sirva para cualquier medio de transporte de Balears", de manera que acabará por imponerse el título del consorcio, sin perjuicio de que coexista con una tarjeta que resulta ser más utilizada por más usuarios durante más tiempo.
Es un contrasentido que también ha destacado el concejal de transportes, Joaquín Rodríguez: durante la pasada legislatura, Palma solicitó al Govern que fundamentara su tarjeta en la ya existente de Cort. "El Govern, no me pregunte por qué, decidió usar otro sistema", resume el regidor.