FELIPE ARMENDÁRIZ
Ayer, 11 de septiembre, no hubo caos circulatorio en Palma. Obras y carriles bici no pasaron de anécdotas en un nuevo curso que, como ha pasado siempre, los alumnos empezaron con desgana, afortunadamente pasajera.
Los adultos inician el año escolar con más pesimismo y nuevas preocupaciones, que a los estudiantes, por regla general, no les interesan lo más mínimo.
La gripe A, el paro, la crisis, la corrupción, el terrorismo, los jefes tóxicos, la subida de impuestos, las hambrunas no paliadas, las plagas, etc, acosan al ciudadano medio.
Ayer muchos estrenaron mochilas que, ojalá, pudieran colmarse, con el paso de los años, de conocimientos, tolerancia y sabiduría vital, que no es lo mismo que dominio de las materias.
La recesión ha conllevado una vuelta a las aulas, que en muchos casos es una huida del paro. Es otra ocasión para llenar las alforjas.