Vuelta al Cole. las escuelas adoptan medidas para prevenir contagios por la gripe A
I. OLAIZOLA. PALMA.
"¡No hay jabón ni toallitas de papel en los servicios!", le reclamaba a primera hora de ayer una madre a la responsable de limpieza del colegio Santa Mónica de Palma, Catina Rosselló. "Estoy intentando que mi hija de siete años se acostumbre a lavarse las manos con frecuencia y a que tosa tapándose la boca y me encuentro con esto", continuaba la progenitora antes de marcharse satisfecha y un poco más segura tras las explicaciones de la responsable de la escuela.
"Es normal que en estos servicios no haya estos productos porque los tendremos en las clases", aduce Rosselló, que habla de un nuevo jabón para lavarse las manos –"una especie de crema", explica– que hará innecesario el aclarado con agua. "También tendremos un spray desinfectante para la limpieza del mobiliario escolar", añade orgullosa la responsable de la limpieza del centro escolar, que se apresura añadir una nueva medida higiénica que la escuela ha tomado este curso con motivo de la previsible pandemia de gripe A: "En la cocina hay cuatro mujeres que cortan la carne, el pan y otros alimentos que son utilizados para hacer las comidas. Hasta ahora lo hacían sin ningún tipo de protección y, mientras trabajan, hablan mucho entre ellas. A mí me daba no sé qué cosa verlas así. Ahora tendrán que llevar mascarillan mientras manipulen los alimentos para evitar que contaminen la comida".
Mucho jabón sin agua y spray desinfectante pero el centro carecía ayer de él. Una profesora mostraba un pírrico paquete de kleenex mientras los niños alborotaban en el interior del aula al no saberse controlados.
"Hemos hecho los pedidos, pero hay tanta demanda que todavía no nos los han podido suministrar", señala Jesús Rodríguez, responsable de Serclym, la empresa encargada de los servicios integrales del colegio. "¿Mascarillas para otro tipo de personal que no sea el de cocina? No, no queremos asustar a la gente", argüye.
"Insistimos a los niños que se tapen la boca al toser, que se laven las manos y que usen pañuelos desechables. Nos aseguramos que no compartan lápices y que cada uno use su propia botellita de agua", señala Marilena Lladó, coordinadora de los cursos de infantil del centro, que se muestra un tanto sorprendida por la reciente medida recomendada por el Ministerio de Sanidad de separar los pupitres: "hay clases en las que hay espacio suficiente y otras en las que no. Los niños necesitan relacionarse entre ellos y para eso han de estar juntos. Y para nosotras resultará más difícil captar su atención si están alejados", cuestiona Lladó la idoneidad de esta precaución.
Si un niño está apagado y con síntomas febriles, se le lleva al despacho de la doctora con la que cuenta el centro. "La médico es la encargada de avisar a sus padres y acompañarle hasta que vengan a recogerlo. Eso sí, con mascarilla para prevenir contagios", añade contradiciendo al responsable de Serclym. "Todos los lugares y puntos de contacto como pomos de puertas, barandillas y ratones de ordenador serán limpiados hasta siete veces al día", apunta Catina Rosselló, que deplora la falta de información recibida por parte de las consellerias de Salud y Educación.
Mientras tanto, a la espera de la llegada masiva del virus AH1N1, la vida sigue igual en el Santa Mónica. Niños pequeños que corren a dar un abrazo a sus profesoras y al que éstas, haciendo caso omiso de las medidas de higiene, no pueden menos que corresponder.
OTROS DATOS
En el colegio Rafal Vell piden que los niños lleven una cantimplora o botella de agua identificada con su nombre –aclaran que los grifos del patio no funcionarán para evitar que todos los alumnos beban de ellos–, dos rollos de papel de cocina para secarse las manos, pañuelos de papel para los estornudos y una servilleta de tela propia para merendar, también bien identificada.
El Sindicato Médico de Balears reclama a las autoridades sanitarias que extremen las medidas de protección sobre los profesionales médicos que deben atender a la población así como reducir al mínimo su carga burocrática para que puedan dedicarse a la labor asistencial.
La tasa estimada de gripe en las islas en la semana del 30 de agosto al 4 de septiembre fue de 30,4 casos por cada cien mil habitantes frente a los 37,12 casos registrados la semana anterior, según informó la conselleria de Salud.