MATEU FERRER. PALMA.
"Rosa ha tenido que aguantar muchas putadas y traiciones", lamentaba un allegado de la ya ex presidenta del PP el jueves por la noche, asegurando desconocer que Rosa Estarás iba a dimitir a la mañana siguiente, pero conocedor de que le movían la silla.
Estarás asevera que nunca tuvo en mente ser la próxima candidata al Govern en 2011, si bien ha tenido que callárselo para no acrecentar su ya de por sí débil liderazgo. Durante los dos años que ha encabezado el partido, su intención de renovar las caras se ha visto constantemente boicoteada por varios barones, que en su lucha de intereses han terminado por agotarla. Entre los rebeldes, Estarás sólo ha podido apaciguar –y ya en las últimas– a Antoni Pastor, revelándose incapaz de imponer su autoridad sobre Carlos Delgado, y no digamos en José María Rodríguez, al que nadie detendrá ahora hasta derrotar a Francesc Fiol para presidir el PP de Palma.
Sin una estrategia creíble ante la avalancha de casos de corrupción, y Jaume Matas a punto de ser imputado, la marcha de Estarás al Europarlamento disparó los rumores, aunque ella no tenía previsto abandonar la presidencia del PP hasta fin de año. Su arritmia agravada sólo ha precipitado su dimisión, de la que Mariano Rajoy era consciente. Empezó digitada por su antecesor Matas, y se va digitando a su sucesor, José Ramón Bauzá, lo que le ha valido las críticas y abre de nuevo las incertidumbres en un PP falto de un referente.