VIRGINIA EZA. PALMA.
La consellera insular de Medio Ambiente, Catalina Julve, reconoció ayer en el pleno del Consell que la bajada de un 4,9 por ciento en la tarifa de residuos que cobra la institución a los ayuntamientos no supondrá una rebaja similar en lo que pagará la mayoría de los ciudadanos. La disminución del 4,9 por ciento se logra al sacar de la tarifa el coste del tratamiento de fangos procedentes de las depuradoras, bajo el criterio de que "quien más contamina más paga", de modo que los ayuntamientos deberán pagarlo aparte.
En el transcurso de una moción del PP, Julve lanzó un mensaje de "tranquilidad" a los ayuntamientos ya que "en el peor de los casos, quedarán empatados" con lo que pagan actualmente y "el precio de la tarifa para los ciudadanos será igual" que el de este año.
Pedro Álvarez, del PP, recordó que en los últimos diez años las tarifas de incineración de residuos "han aumentado un 150% por encima del IPC" y consideró que la pretensión del Consell es crear una "tasa paralela para compensar" los costos que habrá en 2010 con la puesta en marcha de la nueva fase de la incineradora. Julve rechazó esta acusación y sostuvo que el Consell está "negociando" para "frenar el impacto de los 30 millones de euros que supondrá la nueva fase de la incineradora".
Por otro lado, en el pleno de ayer tomo posesión como vicepresidenta del Consell la consellera de Deportes, Dolça Mulet (UM), en sustitución del titular de Obras Públicas y compañero de partido, Antoni Pascual. Se trata de un cambio acordado al inicio de la legislatura según el cual Mulet y Pascual serían vicepresidentes dos años cada uno.