VIRGINIA EZA
Septiembre llega para todos, también para el Govern. Ni siquiera la tempestad que tiene encima el PP con el Palma Arena evita que el Pacto sufra el síndrome post vacacional, en especial cuando son recibidos con un anuncio de recorte presupuestario. Quizá por eso, el Ejecutivo se tomó con calma su primer Consell de Govern del nuevo curso político: sólo tres acuerdos en una reunión que fue "corta", según reconoció la portavoz Joana Barceló. Pensar la que les espera con las cuentas para el próximo año les debe dar pereza. "Manera está tan tranquilo. Él se sienta, hace números, dice que hay que recortar gastos y da igual cómo nos las apañemos el resto. El marrón lo tenemos los demás, no él". Así se expresaba esta semana, quejoso y abatido, un miembro del Ejecutivo de Antich. Quejoso y bastante estupefacto sin entender por qué se ha esperado a septiembre para empezar a concretar los recortes. Si a Manera le preocupa o no, se desconoce. El conseller de Economía sale de las reuniones del Pacto acelerado y con notable habilidad para introducirse en el coche oficial antes de que a la prensa le dé tiempo ni a saludarle. Antich y sus socios, con Manera lleno de papeles con números, ya se han reunido tres tardes y aún no han decidido nada. El conseller de Economía posiblemente lamente no haber caído en la posibilidad de fichar a Jordi Sevilla, ahora que deja su escaño en el Congreso. El hombre que aseguró a Zapatero: "Esto de la economía te lo explico yo en tres tardes", es justo el que necesitaba ahora el Pacto. Sólo las tres tardes que llevan dándoles la vuelta a los ingresos y los gastos. Lo malo es que PricewaterhouseCoopers se le ha adelantado y ha colocado al ex ministro como asesor de lujo, igual que hiciera con Jaume Matas. ¿Quién puede resistirse a emular a Matas? Hasta en el PP balear desean su regreso. Entendámonos: no es que le añoren, más bien le tienen ganas. Muchas ganas. Con buen rollito, que conste. Ya saben, se trata de que pueda venir para darle la oportunidad de aclarar ante los tribunales todas las dudas que, por culpa de una conspiración de ya no me acuerdo quienes, han surgido sobre su persona. Lo dicho, que los ex suyos le tienen ganas. Pero lo cierto es que él está lejos y los demás están aquí, salvo Estarás que está a medio camino. Lo de las distancias en el PP son tan amplias como la celeridad de Antich para meditar si hace o no hace una remodelación del Govern. Después de meses, ha dejado a Mallorca sin margaritas para deshojar. El hombre no encuentra la ocasión propicia y eso que ahora las cabezas pensantes habían puesto en marcha toda la maquinaria: filtraciones previas dando como inminente la caída de Galmés y Leciñena y posterior anuncio de fusión de conselleries con la excusa de recortes de gastos para justificar los cambios. Ni por esas, al menos hasta el día de hoy. La operación hasta provocó chispitas en algunos ojitos de UM ante la posibilidad de tener un argumento para quitar a Miquel Nadal la conselleria de Turismo. Claro que ahora Miquel Àngel Flaquer sí que está concentrado sólo en el vil metal. El líder de UM ha entrado en septiembre dispuesto a pensar propuestas para recortar en 500 millones los presupuestos de la Comunidad y ha acabado pensando en cómo evitar el pago de la fianza de 38,5 millones, compartida con Sacresa y Ferrà Tur, por Can Domenge. A eso se le llama un duro comienzo de curso.