ROSA FERRIOL. PALMA.
"La moto era su vida", recordaron una y otra vez los allegados de Diego Salvà, el guardia civil asesinado por ETA en Palmanova. Este fin de semana se celebra la vuelta nocturna a Mallorca en moto. Como no podía ser de otra manera, los motoristas rindieron ayer un emotivo y sentido homenaje al joven agente. A las nueve de la noche se concentraron en el Paseo Marítimo, a la altura de la discoteca Abraxas. Media hora después, los motores empezaron a rugir en la memoria de un gran apasionado de las dos ruedas, a quien ETA le privó de disfrutar, una vez recuperado de un gravísimo accidente, de su delirio por las motos. En comitiva, algo más de un centenar de motos tomaron Paseo Marítimo en dirección a Palmanova. Con el estruendo de los motores y los pitidos expresaron su rechazo a los asesinatos de los guardias civiles.
Una vez en Palmanova, se dirigieron al cuartel de la Benemérita. En absoluto silencio, los amigos y conocidos de Diego se acercaron al punto donde aquel mediodía del 30 de julio una bomba de ETA arrebató la vida a dos jóvenes agentes. Flores, fotos, mensajes, banderas y cirios dejan patente que Diego y Carlos Sáenz de Tejada no quedarán en el olvido. Un amigo de la infancia encendió unos cirios en su memoria. Fue difícil contener las lágrimas. El colectivo de motoristas entregó un ramo de flores al hermano de Diego, Eduardo. Conmocionado lo depositó en la calzada. Un intenso aplauso y un "viva la Guardia Civil" rompieron el silencio y dejaron claro que los aficionados a las dos ruedas siempre le tendrán presente.
El presidente de Media Milla, Pep Quetglas, resaltó que como Diego tenía muchos amigos en el colectivo dicidieron aprovechar la vuelta nocturna a Mallorca para dedicar un cálido homenaje al agente. Su amigo Carlos Reyes señaló que "siempre es bueno recordarle" y es una manera de dar apoyo a su familia ahora que se ha cumplido un mes del atentado.