Desde la conselleria de Medio Ambiente se señaló que cada año tramita unos 400 expedientes derivados de los vertidos ilegales, casos que además son notificados a la Fiscalía cuando alcanzan la categoría de delito, y ello a pesar de que este departamento tiene medios limitados y sólo puede actuar ante denuncias concretas o en el control de los espacios naturales protegidos. Así, se reconoce que la vigilancia sobre el resto del suelo rústico es prácticamente inexistente, ante la dejación que los ayuntamientos hacen en relación a este problema.
Aunque en ocasiones se detectan los vertederos ilegales, se apunta que resulta muy difícil determinar el origen de los escombros que ya se han abandonado, de ahí que el objetivo que se ha marcado es el de detectar la infracción en el momento en que se comete. Para ello, ya se había planteado con la Guardia Civil el refuerzo del Seprona con agentes especializados, una medida que debía de ponerse en marcha a lo largo del verano pero que se vio frustrada por el atentado terrorista de Palmanova, que obligó a modificar las prioridades de la Benemérita. Por ello, se desea el deseo de que una vez recuperada la normalidad, se recupere este proyecto.