FELIPE ARMENDÁRIZ
En la gripe A, como con otras muchas amenazas, se da una mezcla de miedo a lo desconocido o lo letal y de ignorancia, más o menos profunda, según lo cultivado de cada persona, pero que afecta también a las clases científica y médica.
En ese sentido lo más razonable consistiría en aprovechar de la experiencia de otros países, especialmente los del hemisferio sur, vacunar a las personas con mayor riesgo vital y dominar el miedo.
No sabemos lo que va a pasar. Tampoco habrá vacunas para todos, ni parece necesario que todos se vacunen. Calma, sentido común y suerte, también son buenas recetas.