Pesca. Inicio de la Temporada de ´Raors´
ROSA FERRIOL. PORT D´ALCÚDIA.
Y al fin llegó 1 de septiembre. Cuando muchos madrugaban para reincorporarse a la realidad laboral, los aficionados al raor zarparon mar adentro en busca de una de las especies más preciadas de sabor de las aguas baleares. Este año, los pescadores tuvieron que esperar quince días más para ir a la captura de la exquisitez. Se amplió la veda hasta el 31 de agosto para conseguir aumentar su talla. Con la ilusión del primer día, Narcís Vilaire, presidente ejecutivo del puerto deportivo Alcudiamar, junto al consejero del puerto, Jaume Domenech; el marinero de abordo Joaquín Hoys y su hijo Sergio y Gero Bauçà navegaron a bordo del Bahía de Alcúdia en busca del preciado pez. Se plantaron entre Cabo Farrutx y Cabo Pinar. La ayuda del GPS, el plóter y la sonda fue indispensable para localizar los fondos arenosos. "Uno de los secretos es conocer bien el lugar", destacó Joaquín.
La pesca de esta exquisitez del paladar es un auténtico ejercicio de paciencia. De hecho, Joaquín reiteró que "la pesca del raor es la más loca del mundo". "No son mucho más grandes que el año pasado", comentó Narcís. Contentos con la ampliación de la veda, Joaquín preferiría que se prohibiera capturar la joya de las aguas baleares durante tres años. "Muchos estarían en contra pero habría más", justificó. Este rodado marinero, se ayuda del calendario lunar para ir a la búsqueda del raor. "En luna creciente pican cuando entra el embat", dijo. Por eso, ayer la mejor hora fue sobre las 14 horas. Lo mejor es esperar la luna llena. La primera jornada fue más fructífera que el año pasado: 36 raors, 14 más. Eso sí, tuvieron que recorrer varios puntos de la bahía en busca de los mejores fondos. Y luego a esperar que el pez tuviera hambre y quisiera picar. Toda una sesión de paciencia. El pulso firme con el que el pescador sujetaba la caña contrastaba con el movimiento brusco del pez al picar el anzuelo. A partir de este momento todo dependía de la destreza del aficionado para anular los saltos, el movimiento serpenteante y los mordiscos de su presa. Una destreza que el grumete de la embarcación, Sergio, demostró controlar a la perfección. Fue el primero en inaugurar la jornada de pesca: capturó tres preciosos raors y una araña de una tirada. Después ya fue cuestión de paciencia y de encontrar el fondo adecuado. Ayer fueron muchos los apasionados que zarparon a la mar. En la zona de Alcúdia, Joaquín calculó que salieron unas 200 barcas y capturaron unos 2.500 raors. La espera tuvo su recompensa: la violencia del raor al sentirse capturado contrastó con la suavidad y la exquisitez que su carne aportó al paladar de los comensales.