MESTRE/MANSO/FERRER. PALMA.
El millonario contrato que suscribió el Consorcio del Palma Arena con los hermanos García-Ruiz establecía en una de sus cláusulas que la pista del velódromo debía ser homologada. En concreto en la tercera condición del contrato, que fue firmado por Rafael Durán como presidente del Consorcio, se establece que los García-Ruiz debían construir y desarrollar el diseño de la pista del velódromo de Palma, que se tenía que ejecutar en madera, en colaboración con el arquitecto Sander Douma, y que debía ser homologada por el máximo órgano internacional de ciclismo, que es la Unión Ciclista Internacional (UCI).
Aunque los dos arquitectos han cobrado los más de ocho millones de euros que establecieron en el contrato, está claro que el acuerdo se incumplió porque la UCI se ha negado a homologar la pista, entre otras cosas porque la madera se astilla y pone en peligro a los ciclistas en caso de caída.
Cuando los dos hermanos se hicieron cargo del proyecto, tras recibir una llamada personal del president Matas, buscaron a un experto en ciclismo. Anteriormente Pepote Ballester había presentado el nombre del arquitecto alemán Ralph Schürmann, afirmando que era el único del mundo capaz de diseñar velódromos, por lo que se le contrató sin concurso previo, aunque después fue despedido. A pesar de que teóricamente Schürmann era el único capaz de diseñar la pista, los García Ruiz encontraron a otro arquitecto especialista en este tipo de proyectos, como es el holandés Sander Douma.
Aunque la cláusula del contrato es clara y los arquitectos se comprometían a entregar la pista homologada, no exigieron la misma condición a su colega holandés. En el contrato con Douma, donde se le presenta como un arquitecto de fama internacional especializado en la construcción de pistas de velódromos, sólo se le demanda que responda de "cualquier defecto o vicio en la instalación". No se le pide en ningún momento que la pista tenga que ser homologada por la UCI.
La construcción de esta pista ha supuesto uno de los grandes escándalos descubiertos en esta obra. Inicialmente estaba previsto que su valor alcanzara la cifra de 900.000 euros, pero al final ha costado el doble y no ha conseguido superar el examen de la UCI.