I. OLAIZOLA. PALMA.
"Están llamando muchos padres solicitando información sobre la gripe A y algunos deciden que no traerán a sus hijos a las escoletes hasta que estén vacunados", destacó ayer Francisca Picornell, presidenta de la patronal de guarderías privadas.
Picornell echó en falta un protocolo de actuación ante esta pandemia en estas escuelas para niños de cero a tres años, que abrirán sus puertas el próximo 1 de septiembre. "Las matrículas y reservas de plazas se hicieron en los meses de abril y mayo, por lo que hasta que los centros no abran no sabremos que harán los padres", señaló.
No obstante, tanto la presidenta de la patronal como Vicenç Arnaiz, director del Instituto para la Primera Infancia dependiente de la conselleria de Educación, indicaron que la principal causa de la retirada de niños de estos centros ha sido la crisis económica. El hecho de que uno de los progenitores se quede en el paro o la incertidumbre de perder el empleo ha hecho más daño que la gripe A, sostuvieron ambos por separado.
Arnaiz recordó que las solicitudes de admisión se formalizaron en el mes de mayo y que entonces no se notó ningún descenso. El Instituto que dirige gestiona tres escoletes en Palma, Maó y Ciutadella con un total de unas doscientas plazas y participa en una red pública de este tipo de escuelas conveniada con los ayuntamientos. "No hemos percibido ninguna señal de alarma", dijo.
José María del Valle, presidente de la Sociedad de Pediatría balear, ha detectado en los padres "cierta angustia y preocupación. Preguntan fundamentalmente por la vacuna. Yo les informo de que esta viriasis es de baja intensidad, que el asunto está controlado. Mi nieto sí irá a la escoleta en septiembre", remachó.
La pediatra Micaela Pastor, del centro de salud de Santa Catalina, no ha detectado sin embargo una excesiva preocupación. "Me preguntan sobre todo por la vacunación. Han venido padres con niños febriles y no han mostrado una excesiva angustia", dijo.