I.OLAIZOLA
Hay un dicho que sentencia que dos desgracias hay en la vida: la primera, no conseguir lo que anhelas; la segunda, conseguirlo. Y este dicho es perfectamente aplicable al ex president, que hace poco se mostró dispuesto a declarar sobre el caso Palma Arena. Ahora el juez puede imputar a Matas dos delitos de prevaricación. Y el ex president tendrá que explicar por qué encargó el velódromo al arquitecto Ralph Schurmann primero y a los hermanos García-Ruiz después saltándose a la torera todos los requisitos que debe cumplir cualquier adjudicación pública.