M. M. B. PALMA.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, viajó ayer por tercera vez este verano a Mallorca para despachar con el Rey en el Palacio de Marivent. Durante la reunión de algo más de una hora, Zapatero trasladó a Don Juan Carlos las últimas novedades en el ámbito de la lucha contra el terrorismo, le avanzó las medidas que en materia de crisis económica ha adoptado el Ejecutivo e intercambiaron opiniones sobre los últimos acontecimientos en América Latina.
El estío que aborda su recta final ha sido atípico por múltiples razones. A diferencia de otros años, el primer despacho entre el Rey y el presidente se celebró en el Palacio de la Zarzuela a finales de julio, antes del viaje de los monarcas a Madeira invitados por el presidente portugués, Anibal Cavaco Silva. Luego, Zapatero ha aterrizado en Mallorca en dos ocasiones. Una de ellas, con motivo del Consejo de Ministros dedicado de forma monográfica al sector turístico. Ocurrió el 24 de julio y hasta la isla se desplazaron la mayoría de los ministros. El Consejo de Ministros derivó en un pequeño homenaje a Balears y sus empresarios turísticos. En aquel encuentro, el president del Govern, Francesc Antich, ganó enteros ante los ojos de Zapatero, quien le elogió en varias ocasiones.
Justo una semana después, también a primera hora de la mañana, Zapatero aterrizó en la isla, pero esta vez por un motivo bien distinto. La banda terrorista ETA había segado un día antes la vida de los guardias civiles Diego Salvá y Carlos Sáenz de Tejada en Palmanova.
En el día de ayer el jefe del Ejecutivo nacional completó su tercer periplo veraniego en Mallorca. Llegó ataviado con un traje oscuro a juego con una corbata azul marino cruzada por rayas. A su encuentro, en la residencia veraniega de los monarcas, salió Don Juan Carlos, vestido de claro y con su media barba estrenada hace poco. Después de departir durante más de una hora, Zapatero salió a buscar a su esposa, Sonsoles Espinosa, quien llegó a Marivent a las nueve de la noche.
La anécdota de la jornada ocurrió cuando los Reyes volvieron a recibir a sus huéspedes. Primero apareció por la puerta Don Juan Carlos, quien miró al interior del Palacio para comprobar si le seguía Doña Sofía. Pero no. La Reina se hizo esperar varios minutos. Momento aprovechado por Zapatero, Sonsoles Espinosa –portaba un vestido negro con lunares blancos en su parte inferior y se mostró muy cariñosa con su marido– y el Rey para conversar. Al final apareció Doña Sofía con un vistoso traje estampado. Se sometieron al ritual de la sesión de fotos y la Reina pidió que los fotógrafos enfocasen con sus flashes a los periodistas para verles la cara. Pero sus deseos no se cumplieron.
A continuación, entraron en la residencia y compartieron mesa y mantel. La cena contó con un primer plato de crema fría de tomate con albahaca, un segundo de rodaballo al horno con juliana de verdura, un tercero de arroz oriental con salteado de setas y un postre de meloncitos rellenos de fruta y helado. Vinos: un tinto Ribera del Duero y un blanco mallorquín.