C. CANALS. PALMA.
La demanda de ayudas a la Administración para satisfacer las necesidades más básicas, como la alimentación, se ha incrementado cerca de un 30% en los primeros ocho meses del año, según estimaciones de la conselleria de Asuntos Sociales.
El departamento que dirige Fina Santiago realiza estos cálculos a partir de los datos generados por los programas de emergencia social –como la entrega de alimentos, comedores y otras formas básicas de ayuda– que se pusieron en marcha para paliar los efectos más inmediatos de la crisis económica. Algunos de estos indicadores, como las ayudas para comedores escolares, se han incrementado hasta un 40%.
Unas 634 familias –de tres a cuatro miembros de media– se han acogido ya a las ayudas directas en forma de entrega de alimentos que la Conselleria habilitó durante el primer semestre y ahora espera repetir mediante convenios con organizaciones como Cruz Roja (75.000 euros), Cáritas (80.000 euros) o el banco de alimentos (15.000). Un número considerable de estas ayudas (hasta 465 familias) han sido gestionadas desde los ayuntamientos, por un importe cercano al millón de euros .
Estas cantidades pudieron habilitarse mediante los criterios de excepcionalidad establecidos en el plan de emergencia aprobado por el Govern; en caso contrario, muchas hubieran debido pasar los filtros habituales de concurso público que corresponden a partidas superiores a los 12.000 euros, dado que, a efectos contables, no hay diferencia entre una saca de cereales y el mobiliario de la Conselleria.
La orden de contención del gasto en las consellerias que ha lanzado el titular de Economía, Hacienda y Presupuestos, Carles Manera, no afectará a estos programas, según las previsiones y la "voluntad" de Asuntos Sociales. Preguntada al respecto, Fina Santiago advirtió con firmeza que los presupuestos de 2010 "aún no se han negociado". La emergencia social deberá tenerse en cuenta en la reducción solicitada por el departamento de finanzas.
La entrega de alimentos a las familias se instauró como una ayuda puntual durante el primer semestre, para combatir las situaciones de emergencia. Ahora se considera repetir la experiencia, dada la demanda creciente, y en septiembre se iniciará una nueva ronda de reuniones para conocer las previsiones de demanda.
Las organizaciones consultadas, como Cruz Roja, han coincidido en señalar que la ayuda concedida no pudo bastar para satisfacer todas las peticiones recibidas. En apenas diez días desde que esta organización empezó a distribuir cheques para alimentos básicos –más de 1.800 vales de 40 euros por persona, canjeables en los establecimientos de la cadena Eroski– las ayudas previstas para Palma se acabaron. La coordinadora autonómica de Cruz Roja, Juana Lozano, señalaba a este diario lo "difícil" que resultaba tener que decir a quienes se desplazaban hasta las instalaciones que "el dinero se nos ha acabado".
Sin embargo, la consellera Santiago matiza que estas personas no quedan olvidadas, pues ayuntamientos y otros programas se mantienen abiertos; la misma Cruz Roja dispone de un programa de reparto de alimentos no perecederos, provenientes de excedentes comunitarios.