Operación Espada. El familiar hizo un trasiego de cheques entre cuentas a su mismo nombre
FERRER/ MANSO/ PALAU. PALMA.
Los investigadores del caso Palma Arena han efectuado un minucioso rastreo patrimonial de familiares del ex director general de Deportes José Luis –Pepote– Ballester y sospechan que éste podría haberlos utilizado como testaferros, especialmente al detectar movimientos económicos de importancia por parte de alguno de estos parientes sin que aparentemente tuvieran una actividad profesional relevante.
La esposa de Pepote o su hermano Daniel Ballester están en el punto de mira de la Policía nacional, cuyo Grupo de Delincuencia Económica lleva meses indagando en sus cuentas bancarias y transacciones económicas. En concreto, les ha llamado la atención una opción de compraventa de una finca en Pollença por un importe de 735.000 euros, firmada por el hermano, "al que no le se conoce ocupación laboral", recalcan los responsables de la investigación en un informe sobre su patrimonio.
El terreno se denomina can Suau Vell, y consta de unos 90.000 metros cuadrados de extensión y una vivienda de otros 289. Su propietario firmó en octubre de 2007 un contrato privado con el hermano de Pepote, habiendo percibido 220.000 euros a cuenta. Así lo declaró el dueño de la finca el pasado mes de marzo, cuando fue citado en dependencias de la Policía nacional de Reus (Tarragona) –localidad donde reside el vendedor–, hasta donde se desplazaron agentes de Palma, lo que da muestra de lo exhaustivo de la investigación.
El propietario de can Suau Vell también explicó que el hermano de Pepote le venía abonando un alquiler mensual de 1.050 euros para poder utilizar las casas de la finca, a la espera de satisfacer el importe íntegro de la compra.
A raíz de ello, el juez que investiga la presunta trama de corrupción en torno al velódromo, José Castro, autorizó a la Policía a indagar de donde había salido el dinero de Daniel Ballester para pagar los primeros plazos de la opción de compra, mediante dos cheques de 100.000 y 120.000 euros respectivamente. Fue así cómo los agentes descubrieron un trasiego de talones entre varias cuentas a nombre del hermano de Pepote, con importes que oscilaban desde los 5.000, 6.000 o 12.000 euros, a 100.000, todos ellos entre los años 2006 a 2008, mientras su hermano era director general del Govern.
Traspasos automáticos
Un dato que ha sorprendido a los investigadores es que cada vez que se produjo una salida de dinero –a través de cheques– en una de las cuentas de Daniel Ballester, ese mismo día hubo un "traspaso automático a esa cuenta, por el mismo importe más un euro", procedente de otra libreta también a su nombre.