J.F.M./M.M. PALMA.
Rafael Durán, que quiso explicar al juez Castro y no a la Policía su versión del escándalo, afirmó que los miembros de la junta del Consorcio no tenían ninguna remuneración económica por las reuniones que mantenían, que solían ser cada tres meses y se celebraban en un despacho de Presidencia del Govern. Durán no hizo nunca un seguimiento de los trabajos que se realizaban en el velódromo, no fue quien tomó la decisión de prescindir del arquitecto alemán ni de contratar al otro equipo técnico. Tampoco fue quien asignó el millonario sueldo a los García-Ruiz, aunque lo aprobó con su firma.