Operación Espada. Rompe su silencio el diseñador alemán que ideó el velódromo de Mallorca
M. MANSO / J.F. MESTRE. PALMA.
El primer arquitecto del Palma Arena, Ralph Schürmann, rompió ayer su silencio desde la ciudad germana de Münster. El autor original del velódromo, despedido en 2006 por orden del ex president Matas, califica de "chiste malo" el coste de la instalación deportiva. Los más de cien millones de euros desembolsados "demuestran la falta de experiencia y conocimiento en proyectos de estas características", resume.
Schürmann, continuador de una reputada saga de diseñadores de óvalos, no encuentra en el planeta un precedente comparable al de Mallorca. "Según tengo entendido, en todo el mundo sólo existe un velódromo que ha costado una cantidad parecida, y es el construido en Berlín con motivo de los Juegos Olímpicos de 2000, que luego se celebraron en Sidney". Pero el equipamiento de Palma no se parece ni de lejos al de la capital germana, tanto por las "dificultades que entrañaba su construcción como por el tamaño y calidad". El velódromo berlinés, semienterrado 17 metros, puede albergar a 12.000 aficionados al ciclismo. "El edificio y sus materiales le sitúan en otra liga", matiza. El disco gigante de la capital alemana costó 110 millones de euros y le valió un premio internacional a su creador, el arquitecto francés Dominique Perrault.
El complejo del Palma Arena, explica Schürmann, se equipara a los erigidos en 2008 en Panevezys (Lituania) y Varsovia (Polonia) –acogió el pasado mes de marzo el Mundial de Ciclismo en Pista–. El primero costó 27 millones y el segundo 35, cerca de una cuarta parte de lo que desembolsaron las administraciones públicas de Balears. Pero con una diferencia añadida: "Ambos están concluidos al cien por cien mientras el de Palma parece una ópera edificada a medias", puntualiza.
Sobre las críticas vertidas por los políticos, arquitectos e ingenieros imputados en el supuesto caso de corrupción –le acusan de presentar un proyecto deficiente–, Schürmann se defiende con ironía: "Es la excusa más facilona que han podido encontrar. Pobre intento", advierte. "En proyectos de estas características, y a fin de ahorrar tiempo, el diseño se elabora por partes y corre paralelo a la construcción. Ya ocurrió en el velódromo de Berlín y en otros edificios de grandes dimensiones", apunta.
De cualquier modo, el profesional alemán se pregunta por qué los imputados se sorprenden de su actuación cuando fue supervisada desde el principio. "A Luis García-Ruiz le colocó personalmente el señor Matas para ´observar´ mi trabajo. ¿Por qué se queja ahora de las deficiencias de mi trabajo? ¿Acaso no cumplió su tarea [de control]?", interroga.