MATEU FERRER
Ignoramos los beneficios que el Palma Arena reporta a Mallorca, y aunque tampoco sabemos todavía a cuánto nos saldrá por cabeza, al menos vamos conociendo lo que ya llevamos adelantado en comisiones. Como buenos mallorquines, no nos oponemos a untar a algunos de nuestros políticos –"y claro que los del PP roban, pero como todos ¿o te piensas que los del PSM son vírgenes?"–, sólo que, ya puestos, alguien del Govern Matas hubiera podido instalarse en su chalé la cocina de 600.000 euros sin estrenar, y ahorrarnos así la envidia cuando visitamos el velódromo.
Asombrado, un hombre de mundo como Ralph Schürmann viene a llamarnos república bananera; el arquitecto debe ser el único teutón que no nos ríe la gracia. ¿Trajín de maletines durante las obras? eso no escandaliza a nadie. ¿Goteras o un ascensor a la nada? Detalles sin importancia. Lo realmente meritorio es que los saqueadores pedalearan sin freno, y ninguno se hiciera rodilleras.