M. FERRAGUT. PALMA.
Las nubes y el viento de ayer no fueron un motivo para dejar de acercarse a las playas de El Portitxol y de Can Pere Antoni. La criminal actuación de ETA del pasado domingo en la zona, menos aun.
Las palabras ´normalidad´ y ´tranquilidad´ vuelven a ser las mejores para describir el día de ayer tras la cadena de explosiones en establecimientos turísticos de hace tres días. En La Rigoletta ya llevan desde el lunes por la noche sirviendo cenas y atendiendo a los clientes como cualquier otro día de agosto. El dueño del Enco ayer aún arreglaba desperfectos y expresaba su deseo de abrir hoy mismo. Si no, como muy tarde, estaba seguro de que mañana sí podrá volver a recibir clientes. Mientras, los bañistas disfrutaban de la playa y los paseantes pululaban por al lado del mar con la calma habitual de estos días de agosto.