V. SÁNCHEZ. PALMA.
Tras el frustrado intento de asesinato que sufrió don Juan Carlos en agosto de 1995, las medidas de seguridad en torno a todos los miembros de la Familia Real se incrementaron de manera notable. Esto no impidió que los Reyes y sus tres hijos siguieran siendo fieles a una isla en la que han vivido algunos de los mejores momentos de su vida y donde han podido ser fotografiados en actitud informal. El mejor ejemplo se pudo ver ayer en la escuela de vela de Calanova donde varios de los nietos de los Reyes continuaron con normalidad sus clases tras la explosión producida a tan sólo diez minutos del palacio de Marivent.
Aunque las vacaciones oficiales de los Reyes no se inician hasta mañana sábado –el atentado no ha cambiado los planes de Casa Real que mantiene su agenda de actividades original–, durante estas últimas semanas, muchos de los miembros de la familia se han escapado hasta la isla para disfrutar del sol. Así, se pudo ver a la doña Sofía paseando tranquilamente por el centro de Palma en compañía de su hermana, Irene de Grecia, o en la playa de Es Trenc donde llegaron a bordo de la Somni.
Días atrás, el Rey también buscó un hueco en su agenda para supervisar las labores de limpieza y puesta a punto del Fortuna, que ayer permanecía amarrado y custodiado en Porto Pi. Unos kilómetros más lejos, en la urbanización Sol de Mallorca, su hermana, Pilar de Borbón, celebraba junto a los suyos su 73 cumpleaños. Por tal motivo, el pasado miércoles se desplazó a la isla su hija Simoneta con tres de sus nietos.
Por su parte, los duques de Palma se instalaron hace un par de semanas junto a sus cuatro hijos –Juan Valentín, Pablo Nicolás, Miguel e Irene- en Marivent. Su próximo traslado a Washington ha hecho que la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín se adelanten al resto de la familia. También la infanta Elena, con Froilán y Victoria Federica, se encuentran ya en la isla.
Ayer por la mañana, horas antes del atentado, doña Sofía emprendió viaje de vuelta a Madrid para acompañar al Rey en su visita oficial por Madeira. El comienzo de la jornada no fue el mejor. Con todo el pasaje embarcado, Iberia se vio obligada a demorar el vuelo por una avería en una de las puertas del avión. La Reina, que ameniza sus horas de vuelo con el último libro de Mercedes Salisachs, Goodbye España, tuvo que volver a tierra y esperar algunos minutos, lo que demoró el plan oficial.
Una vez en la capital, y antes de trasladarse a Portugal, doña Sofía y el Rey expresaron su condena y repulsa ante este nuevo atentado de ETA.
Este viaje a tierras lusas impide a los Reyes asistir al funeral por las víctimas de la banda terrorista. En su lugar, Zarzuela confirmó ayer a última hora que serían Los Príncipes de Asturias quienes presidan la ceremonia que tendrá lugar a las 13 horas en la Seu. Los duques de Palma y la infanta Elena acudirán a la capilla ardiente que quedó instalada en La Almudaina.