J.F.MESTRE. /L. GUTIÉRREZ. PALMA.
Los terroristas que ayer sembraron el dolor en Calvià intentarán huir de Mallorca por cualquier medio que tengan a su alcance, por lo que los especialistas en la lucha antiterroristas intentaban cubrir ayer cualquier salida. Anoche la patrullera de la Guardia Civil zarpó con una única misión: controlar todos los yates que abandonaban Mallorca. Al cierre de esta edición no había constancia de que se hubiera localizado alguna embarcación sospechosa.
ETA ya había actuado con anterioridad en Mallorca, pero cada vez que lo hacía los terroristas se habían encontrado con la dificultad de planificar la huida. Cuando el comando que intentó matar al Rey planificó el crimen había previsto huir por medio de un barco que tenían amarrado en el Port de Alcúdia. Pero el plan fracasó porque los terroristas fueron detenidos antes de que pudieran cometer su plan. Los expertos antiterroristas, muchos de ellos llegados ayer a Mallorca para colaborar en la investigación, se plantearon la posibilidad de que los asesinos tuvieran preparado un barco para huir, y lo más lógico es que se marcharan lo antes posible. Cuanto más tiempo permanezcan en Mallorca las posibilidades de que puedan ser capturados serán mayores y los terroristas intentan correr los menores riesgos posibles.
Estos meses, donde más movimiento portuario se produce es precisamente en la costa de Andratx y de Calvià. Por este motivo la vigilancia de la patrullera fue mucho más intensa en esta zona de la costa que en otras de Mallorca. Era imposible controlar todos los yates que navegaban, pero sí se vigilaron los más sospechosos.
Pero la vigilancia no sólo se estableció por mar. Por tierra fue aun mayor. Los agentes estuvieron ayer buscando testigos para averiguar si alguno de ellos se habría fijado, por casualidad, en alguna persona sospechosa que pasara por el lugar donde se colocaron las dos bombas. Esta búsqueda de testigos se une a la comprobación de todas las grabaciones de las cámaras de seguridad de la zona, tanto del antiguo cuartel de la Guardia Civil de Palmanova, como de los hoteles y comercios próximos al lugar donde actuaron los terroristas. El coche que explotó se encontraba aparcado frente a las instalaciones provisionales que se han cedido a la Guardia Civil. Por ello todavía no se había instalado ninguna cámara de seguridad. Nadie podía prever que la banda terrorista eligiera esta zona de la costa de Mallorca para sembrar el pánico.