El presidente de los hoteleros de la Playa de Palma, Francisco Marín, ha sido rotundo: "El consumo en los hoteles pasó a la historia". El empresario recuerda que "hace diez o quince años en los bares de las piscinas teníamos a una decena de trabajadores para atender las peticiones de bebidas o alimentos. Ahora ya sólo se necesitan tres, uno por turno, con eso ya es suficiente". Marín señaló que los casos explicados ayer por este diario sobre las artimañas de los turistas para comer gratis "no son lo normal, aunque es verdad que vemos que desayunan salvajemente, como los ciclistas que tuve este invierno, que llenaban sus mochilas y culottes con comida para el resto del día". El hotelero explicaba que estas cosas pasan si no se controla el comedor, pero admite que en estas épocas no se puede tener mucho personal vigilando que no se lleven comida.
Mientras tanto, la restauración está muy afectada por la baja calidad de los turistas y también "por las obras que se están realizando en Palma y en plena época estival. Nuestros locales están sufriendo sus efectos", dijo el presidente de Pimem Restauración, Juan Cabrera.