AITOR F. VALLESPIR. PALMA
Aterriza un avión en Son Sant Joan. Desembarca del aparato Josep Navarro junto a tres amigos. Estos valencianos pasarán una semana en la isla. Para conocerla a fondo quieren coger un coche. Navarro se dirige a la ventanilla de Avis, una de las ocho compañías de alquiler de vehículos que hay en la terminal del aeropuerto: "Hola, querría alquilar un coche". "No tenemos automóviles disponibles hasta la semana que viene", le responde el dependiente para frustración del turista. Y Navarro sigue preguntando.
Esta situación se repite a día de hoy constantemente en el aeródromo palmesano. Cuatro empresas de alquiler de coches –Avis, Hertz, Sixt y Atesa– tienen toda su flota reservada o prestada para la próxima semana. Y, para más inri, "las compañías que aún tienen vehículos los ponen a precios muy, muy caros", protesta Navarro.
Por ejemplo, cuando este diario consultó precios en la ventanilla de Hertz, una trabajadora le informó que "sólo" quedaba "un Audi A3 por 160 euros al día". En cambio, si se intentaba hacer un reserva telefónica con la misma compañía, no había coches y un Audi A3 en Palma costaba 89 euros –la mitad respecto a lo que se decía en el aeropuerto–. Son precios anormales para una situación anormal.
"En la agencia de viajes nos dijeron que siempre hay coches y sobre todo en verano, y que no tendríamos problemas para alquilarlo en el aeropuerto", cuenta Navarro. Pero la realidad es diferente: las compañías de renting redujeron la flota en vistas a una mala temporada veraniega. Ahora casi no quedan automóviles en préstamo, tal como avanzó DIARIO de MALLORCA el pasado 19 de julio. Josep Navarro y sus amigos finalmente consiguieron "un Peugeot 207 por 400 euros para seis días", aunque no todos tienen la misma fortuna, como Stefan Kornmacher. Este turista alemán es cliente habitual de Hertz. Hizo una reserva por internet, pero no se la confirmaron. Kornmacher, sin saberlo, estaba en una lista de espera y no tendría coche a no ser que otro cliente cancelase su reserva. No hubo suerte: "Sólo nos queda un Audi A3 por 160 euros al día", le repitió la dependienta de Hertz, esta vez en alemán. Pero aún más rocambolesco es el caso de Mirko Josimovic. El serbio reservó un vehículo por vía telefónica con National Atesa. Quien le atendió confundió Palma con la isla de La Palma, en Canarias, así que no le guardaron ningún automóvil. Resultado: Josimovic no tiene coche y en Atesa le dicen que no podrá tener uno "hasta dentro de dos semanas".
Quien quiera alquilar un vehículo ahora en Mallorca tendrá que pagar por lo que quede y a un precio más caro de lo normal. En Record y Europcar, un coche tipo Ford Focus o Citroën C3 sale por 52 euros al día. En Goldcar y en Auriga Crown, un Ford Fiesta con seguro a todo riesgo cuesta unos 64 euros la jornada. Y en Avis, un Seat Altea saldría –si tuvieran vehículos– por 70 euros al día. Unos precios que llegan a multiplicarse por diez respecto al pasado invierno, cuando se podrían encontrar coches en préstamo por 60 euros para toda una semana.
Lorena Obón, una española residente en Londres, también intentó alquilar un automóvil en el aeropuerto. "La mayoría [de empresas] me decía que no tienen coches disponibles y en las que hay nos han pedido muchísimo dinero", explica. Una impresión compartida por todos los turistas que consultó este rotativo.
Por su parte, tres grandes agencias de viajes que operan en Mallorca tampoco disponen de coches de alquiler hasta mediados de agosto. Ninguna de las empresas con las que trabajan tiene vehículos disponibles. "Es que tenemos nuestro cupo completo. No te podemos confirmar la reserva", explica un telefonista.
Al final, la única solución para conseguir un coche es pagar el vehículo a precio de oro o esperar a que se cancele una reserva. "Dicen que el domingo tendrán coches, pero no lo pueden asegurar. Rezaremos para ver si queda alguno cuando vengamos", dice Obón.