MAR FERRAGUT. PALMA.
Agitado es poco. El curso político que finaliza ahora ha sido duro y las autoridades ven el veranito con ojos golosos, si bien muchos aún no saben cuántos días podrán desconectar de una realidad que les necesita más que nunca.
El president Francesc Antich es el mejor ejemplo. Desde su gabinete indican que no es que no se sepa qué va a hacer "el jefe" en vacaciones: "Es que ni siquiera se sabe si va a cogerse unos días; el año pasado ya no tuvo", aseguran. Otra que también va a estar al pie del cañón prácticamente durante todo el mes de agosto es la consellera de Asuntos Sociales, Fina Santiago, que se ha reservado del 10 al 17 de agosto para estar unos cuantos días en Lisboa, para leer y para pasear. A pesar de este viaje, desde su departamento sospechan que "llegará con ideas y listados".
"Siempre vigilante", dice María Ángeles Leciñena, consellera de Interior, que se incluye en el grupo de las que lo tendrán difícil para desconectar: "Hay que estar muy alerta contra los incendios". Estará entre Eivissa y Mallorca, transportando consigo una serie de documentos de trabajo para "leer con tranquilidad" y ya con una reunión fijada para agosto.
"Haré el esfuerzo de no acercarme al ayuntamiento durante una semana", indica la que fuera alcaldesa de Palma, Catalina Cirer. Su devoción por Ciutat llega hasta su tiempo de descanso ya que asegura que no se moverá de ella en todo agosto. Lo más lejos que llegará será a la playa de Can Pastilla: "Que a mí me parece maravillosa". Otros objetivos: estar con toda la familia el máximo tiempo posible, ver películas y leer.
Y si Cirer no pasa de Can Pastilla, el alcalde de Inca, Pere Rotger, puede batir un récord y convertirse en el político que más lejos se va este verano si llegan a hacerse realidad sus planes de darse una vuelta por las ciudades bálticas (Copenhague, Helsinki, San Petersburgo...) la última semana de agosto. Rotger será el más trotamundos de la esfera política si no lo supera el viajero conseller de Turismo, Miquel Nadal, que asegura que su mujer está mirando algún destino, también para la última semana de agosto. Mateu Cañellas, conseller de Deporte y Juventud, también emigrará esos últimos días del mes a la conquista de Grecia.
Hasta esas fechas, Rotger, Nadal y Cañellas disfrutarán de Sa Roqueta. El primero, pasará los días en su finca de Inca e intentará salir de tanto en cuanto con los amigos en la barca: "Para compartir el tiempo con las amistades y el mar". El segundo, paseará y nadará con su familia por Cala Ratjada (con especial mención a Cala Mesquida) las tardes de agosto que pueda escaparse. El tercero, dormirá "y poco más" durante los primeros días ya que, según Cañellas, eso es lo que te pide el cuerpo después de un año "con tanto lío". La consellera de Educación, Bárbara Galmés, también quiere "despejarse y recargar las pilas" pero aún no sabe dónde llevar a cabo ese proceso de desconexión. Tiene en mente huir una semanita de Mallorca pero a tres días de que acabe julio aún no tiene destino cerrado: sigue a la espera de encontrar "un vuelo y una oferta atractiva".
El portavoz del Partido Popular en el Parlament, Francesc Fiol, se incluye en el grupo de los que no van a salir del archipiélago. De hecho, no tiene planeado ni moverse de Sineu: "No quiero hacer nada", dice Fiol, "sólo descansar". La presidenta del Parlament, Maria Antònia Munar, tampoco tiene en mente mucho movimiento, y en un principio pasará las vacaciones en su casa de Costitx.
La presidenta del Consell, Francina Armengol, ya ha disfrutado del mar a base de bien en un crucero por el Mediterráneo con su familia y ahora piensa exprimir la tranquilidad de la isla las horas que pueda arañar a su agenda. Rosa Estaràs buscará huecos entre sus citas europeas para disfrutar de unos días entre Valldemossa y la Colonia de Sant Jordi.
Biel Barceló, portavoz del Bloc, también estará entre dos tierras: Mallorca e Eivissa. El secretario general del PSM tiene varios planes en perspectiva: "un poquito" de deporte (fútbol, natación, paddle...), algún concierto, ir al cine, a la playa (las de la zona norte, Porto Colom y Sa Rápita entre las preferidas) y algo de lectura.
Los libros centrarán buena parte de la ´actividad´ veraniega de nuestros políticos.
Mientras Leciñena indica que varios documentos de trabajo ocuparán espacio en su maleta, Barceló tiene ganas de hincarle el diente a los libros que se están amontonando en su mesita de noche: desde Els grans cementeris sota la lluna de Georges Bernanos hasta El maestro cartógrafo de Pascale Rey (sobre el arte de la cartografía en Balears durante el siglo XIV).
Y mientras Barceló se introduce en el arte de los mapas de la edad media y Leciñena no se despega de los asuntos del trabajo; Armengol, Rotger y Cirer (y tantos otros que no sabemos) no pueden evitar dejarse atrapar por las aventuras de Lisbeth Salander y Kalle Blomkvist. Sí, la saga Millenium de Stieg Larsson también ha enredado a unos políticos que necesitan, este año más que nunca, evadirse de una realidad que a veces da más miedo que la ficción.