M. MORALES. PALMA.
Un pasajero que repara una avería en un avión que está a punto de despegar parece una historia extraída de las mejores películas de Paco Martínez Soria, pero aunque ocurrió en España (el aparato despegó de Menorca) lo cierto es que el avión era británico y tenía a la ciudad escocesa de Glasgow como destino.
Sucedió el pasado sábado, cuando el vuelo TCX9641 de Thomas Cook debía partir desde el aeropuerto de Maó. Se detectó una avería cuando el Boeing 757-200 estaba ya en la pista, y se comunicó a los pasajeros lo que sucedía. Se les dijo que habría un retraso de ocho horas porque debía venir un técnico desde el Reino Unido, según relata la BBC, que entrevistó a los pasajeros.
Uno de los viajeros –cuya identidad no se facilitó–, se presentó como experto (era ingeniero aeronáutico) y se ofreció a buscar remedio al problema. "Le pedimos que mostrara su licencia y verificamos que fuera quien decía ser, por lo que luego ya estaba preparado para reparar la avería y evitar el retraso", dijo un tripulante a la TV pública británica.
El ingeniero pudo solucionar el problema en poco tiempo, lo que le valió el agradecimiento del pasaje.
La Dirección de Aviación Civil española no tenía ayer conocimiento de lo sucedido y la delegación de Thomas Cook en Menorca no quiso dar más detalles de lo ocurrido porque desde Londres se prohibió toda referencia al incidente. No es extraño, porque para la compañía resulta bochornoso que haya sido además un técnico de la principal empresa competidora quien solucionó el problema.
El ingeniero trabaja en Thomson desde hace 27 años, dijo la BBC. Precisamente al conocer la noticia, el director de Thomson Airways, Chris Browne, dijo que estaba "encantado" de que uno de sus empleados haya arreglado el problema, "sobre todo porque lo hizo en un avión de la competencia".