I. OLAIZOLA. PALMA.
"Se están haciendo algunos esfuerzos para proteger la costa, pero la mayoría de las veces se quedan en mera palabrería y poco a poco se está destruyendo la riqueza ambiental de Balears", denunció ayer Pilar Marcos, la responsable de Costas de la organización ecologista Greenpeace tras la presentación del informe anual sobre los desmanes que se perpetran en el litoral español.
El capítulo dedicado a Balears del estudio Destrucción a toda costa 2009 no resulta muy alentador. Cada día se cementan, asfaltan o urbanizan de forma artificial 1,4 hectáreas del archipiélago cuando el 40% de las viviendas situadas próximas al litoral están vacías la mayor parte del año y sobre catorce espacios naturales protegidos pende algún tipo de amenaza.
El panorama judicial no es tampoco muy halagüeño. Marcos señaló que hay "79 casos de corrupción asociados a la construcción con 25 imputados de los que 18, más de la mitad, han ostentado u ostentan cargos públicos. Se ha producido un aumento significativo de estos casos. Han proliferado 79 casos Andratx de menor dimensión y repercusión mediática".
"En el Plan de Carreteras de Mallorca", continuó la responsable de la organización ecologista, "hay previstas hasta 73 actuaciones para conectar zonas de varios municipios. Pues bien, veinticuatro de estas actuaciones afectan a espacios protegidos".
Por lo que respecta a la isla de Mallorca, acapara la mitad de los catorce espacios protegidos amenazados. Greenpeace incluye este año el paraje natural de Cap Enderrocat y Cap Blanc, en el término municipal de Llucmajor, lugar en el que según la organización ecologista proliferan los vertidos de escombros. "Son fáciles de detectar y ponerles freno", afirma Marcos, que alerta de la contaminación que provocan estos áridos a través de su dispersión con el viento.
Cala Figuera, en Calvià, sigue amenazada como otros años por el hundimiento de la fragata Baleares en las Malgrats –actuación desestimada por el ministerio de Medio Ambiente y recurrida por el consistorio calvianer que considera que este arrecife artificial estimularía el turismo de buceo– y por la ampliación de Port Adriano.
Otra novedad en el informe de este año es la inclusión del Parque Natural de sa Dragonera, la Trapa y el Serral den Salat, lugares todos ellos protegidos que "conforman una importante unidad ecológica amenazada por el creciente urbanismo y los vertidos procedentes del Port d´ Andratx".
También alerta Greenpeace de que las nuevas viviendas proyectadas en Formentor amenazan un lugar declarado de importancia comunitaria y como zona especial de protección de las aves. También sobre las cercanas bahías de Pollença y Alcúdia, así como sobre s´Albufereta, pende la amenaza de un urbanismo avasallador.
El campo de golf de Son Bosc, como el año anterior, es una de las principales amenazas para s´Albufera, el humedal más importante de la isla. De la misma manera, como denunció Marcos, la depuradora de Muro no está adaptada para cubrir las necesidades de Can Picafort y Playas de Muro en plena temporada alta. Por último, Greenpeace también incluye este año la zona de garriga con humedales y dunas de na Borges, en Artà, que según Marcos "cuenta con una normativa de protección que no se aplica".