FELIPE ARMENDÁRIZ
El consumismo es una terrible enfermedad alentada por fabricantes, intermediarios, comerciantes y publicistas.
Cual adicción al tabaco, antes de la maldita crisis vivimos una época de alegres compras de todo tipo de bienes, alimentada por unos créditos de fácil obtención y con intereses aparentemente no muy elevados. Había una euforia de dinero fácil y supuesta riqueza.
Pero eso se acabó. Pasamos a la contención, a la castidad mercantil, forzada o auto impuesta.
Nos criticaban, con razón, por aquellos dispendios alocados, inútiles y superfluos. Por cambiar de móvil o de coche, como si fueran chicles.
Ahora nos censuran por comprar con mesura. O por aguantar con lo que tenemos, hasta que se nos rompa.
Si compramos, malo. Y si el tendero se aburre, mucho peor. Maldita economía.