C.C. PALMA.
Cada año, Ca l´Ardiaca atiende a algo menos de un millar de personas sin techo y sin ingresos, que mayoritariamente son hombres: las mujeres han ocupado entre un 10 y un 12% de las camas del albergue desde 2005, según los datos del coordinador, Biel Gelabert.
En cualquier caso, esta proporción de 9 hombres por cada mujer "es particular de Ca l´Ardiaca, y es que no hemos de olvidar que se trabaja con el perfil más bajo de exclusión en Mallorca"; la media estatal es del 17%. Sin embargo, el trabajador asevera que la proporción probablemente haya crecido en el último año, en que –como ha señalado la presidenta del Consell, Francina Armengol– los usuarios del centro de acogida se han duplicado a consecuencia de la crisis económica y financiera.
El mismo Gelabert escribe en su memoria de doctorado que "a partir del mes de marzo del 2008 empezamos a notar que algo pasaba, ya que el aumento de personas que eran acogidas en el albergue era muy superior y diferente al resto de meses".
El trabajador advirtió, en conversación con este diario, que se está reduciendo a grandes pasos la edad media de los excluidos, que habitualmente se situaba por encima de los 50 años. Gelabert señala que cada vez son más las personas de entre 35 y 45 años que se acogen a los servicios de Ca l´Ardiaca.
Igualmente, el analfabetismo ya no es una seña de identidad para los indigentes: un 0,3 por ciento no sabe leer ni escribir, y un 7,59% reconocía no tener estudios de ningún tipo. Frente a estas cifras, más de la mitad de los atendidos en Ca l´Ardiaca dijeron haber acabado la educación primaria, y uno de cada cinco había terminado la obligatoria. El 11,13 por ciento disponía del bachillerato o FP2, y hasta un 4,2 por ciento era diplomado o licenciado universitario.