consumo. resignación frente a la subida de la factura y escepticismo ante la liberalización
MAR FERRAGUT. PALMA.
La resignación y el escepticismo tiñen la actitud de los ciudadanos de a pie ante la liberalización del mercado eléctrico. Según se ha dicho desde siempre la ecuación es simple: a mayor competencia, mejor servicio y mejor precio. Pero por más que se sepan la teoría, los ciudadanos desconfían.
Muchos creen que sucederá "lo que pasó con el teléfono: en teoría era para abaratar, pero al final todo se quedó igual o peor". Habla Antònia Ripoll, que cree que vayas a la compañía que vayas, al final ellas siempre serán las que ganen: "De moliner te mudaràs i de lladre no t´escaparàs". Así que, ante esta situación, tiene claro que "cambiarse no sirve para nada". Ante una posible subida de la factura, se escandaliza. Se preocupa sobre todo por el gasto de sus hijos porque ya en enero "cuando subió tanto de golpe", les cobraron casi 600 euros. "Y era mentira", apunta, "y les dijeron que sólo les devolverían 10 euros, que no les han devuelto todavía".
Sergi Llobet, joven voluntario de Cruz Roja, también se acuerda de los teléfonos. "Es como los móviles, al principio parecía que iba a ir mejor, pero luego las empresas siempre tienen algún chanchullo y al final siempre acabamos pagando".
"¿Sube la luz otra vez? Se están pasando, y más con la crisis: en lugar de bajar, todo sube". Así se expresaba Marina Ferragut, quien no sabía que había llegado la hora de la liberalización eléctrica y que fue de las personas consultadas más optimistas con un esperanzador "esperemos que sirva para algo". Adriana Torrens "algo había oído" y señaló que habrá que "elegir con cuidado la empresa" y "ver las distintas ofertas". Arturo Schnidt también se mantuvo cauto al apuntar que "habrá que ver si es realmente flexible o si hay un monopolio de hecho".
Mucho más contundente fue José Moreno, que también puso el ejemplo de lo que sucedió con la telefonía y que vaticinó que la irrupción de varias empresas en realidad será "una tomadura de pelo". A Tomeu Quetglas si hay más o menos compañías no le importa si no se traduce en una bajada de los precios. "Tendrían que trabajar para que baje", señaló. María Ferratjans dijo que "habrá que ver cómo reaccionar las empresas" pero luego añadió que "a veces más vale malo conocido"...