C. CANALS. PALMA.
Hasta ayer, un total de trece embarcaciones cargadas con inmigrantes africanos ilegales habían conseguido arribar a las costas de Balears desde que, en noviembre de 2006, un grupo procedente de Argelia desembarcó en la cala de Binisafuller, en Menorca. Y 2009 era el primer año desde entonces en que las costas no veían barcas de este tipo, si se exceptúa el rescate en enero de tres personas, a 95 millas náuticas al sur de Mallorca y 77 de la costa argelina. Los ocupantes de la embarcación aseguraron que su destino era Valencia.
Así pues, este ha sido el primer desembarco en 2009, y ha venido por partida doble.
La frecuencia de las llamadas ´pateras´ había llegado a su cima en 2007, cuando nueve llegaron con escaso margen de tiempo a distintos lugares del archipiélago; pero disminuyó cuando la Delegación del Gobierno central asumió que los patrones de estas barcas conocían perfectamente la situación de los dos radares móviles que debían localizar este tráfico y comenzó a trasladarlos a localizaciones que se mantuvieron en secreto.
En apariencia, esta solución mejoró los resultados, pues durante el año pasado el número de llegadas se redujo de nueve a cuatro. Ayer los radares no localizaron las dos embarcaciones que llegaron a Santanyí, justamente la zona que con más atención vigilaban las unidades móviles antes de que los vigilantes comprobaran que los inmigrantes optaban por evitar esa zona y desplazarse hacia Llucmajor y Menorca. La Delegación del Gobierno no hizo comentarios al respecto.