MATEU FERRER. PALMA.
Enfado suena a poco para definir el estado ayer del ex conseller de Turismo del PP, Joan Flaquer, quien negó haberse lucrado con la trama corrupta confesada ante la Justicia por el empresario y ex concejal de su partido en Lloseta, Felipe Ferré, que ha admitido el desvío de fondos públicos bajo una promoción turística de Balears en China, que resultó ser pura farsa.
"En mi vida de político no encontrarán a ningún empresario que pueda decir que yo le haya pedido una comisión ¡ninguno!", aseveró irritado Flaquer. "He firmado muchas cosas, he gestionado grandes presupuestos –100 millones de euros en promoción turística sólo en la anterior legislatura–, pero jamás he cometido ningún delito ni lo he ordenado, tengo la conciencia muy, pero que muy tranquila. A Joan Flaquer nadie le pondrá de rodillas", afirmó. El ex conseller se mostró "orgulloso" no sólo de su gestión –"por mucho que algunos lo intenten, no conseguirán que me avergüence de las cosas que hice", dijo–, sino la de todo el Ejecutivo anterior: "Para mí no supone ninguna mancha haber formado parte del Govern Matas, nadie me hará agachar la cabeza por ello", remachó.
Tras cuestionar a Ferré –"permítanme que ponga en duda la credibilidad de personas con una difícil situación penal, que han reconocido haber participado en tramas de corrupción, y de repente recuperan la memoria y declaran cosas que en su día no fueron capaces de decir"–, Flaquer defendió el proyecto de promoción turística en China auspiciado bajo su mandato y denominado Honey Moon: "Queríamos captar mercados emergentes, como el chino, y este empresario –Ferré, que entonces todavía no era edil– nos organizó un viaje a representantes de la Conselleria y del sector, donde se planificaron acciones muy concretas".
Entre ellas, "surgió la oferta de una televisión china de participar en un concurso de parejas recién casadas, cuyo premio sería un viaje a Balears, y además durante los intermedios se emitirían amplios publirreportajes sobre las islas. Era una promoción muy buena y que yo hoy volvería a autorizar si se me presentara igual", aseguró Flaquer.
Turismo abonó a Ferré 300.000 euros por ello, y a partir de ahí, "él fue presentando certificados de la TV china de la emisión de los programas". El ex conseller no hizo el seguimiento del proyecto –"no era mi función, pero Raimundo Alabern (su mano derecha ne la Conselleria) fue muy escrupuloso a la hora de exigir a Ferré el cumplimiento de lo contratado"–, y sólo admite tener conocimiento de que "se grabó un simulacro de bodas de chinos en el castillo de Bellver, pero es que eso formaba parte de la promoción que tenía que emitirse".
Dice Flaquer que si Ferré les hubiera engañado, "sería él quien habría estafado al Govern, y será su problema". El ex conseller se siente "indefenso" y está "indignado", pero confía en resarcir su honorabilidad.