S. SANSÓ/X. PERIS. CALA FIGUERA.
Entre veinte y veinticuatro inmigrantes argelinos, según estimaciones de la Guardia Civil, desembarcaron ayer en dos lanchas en la zona del Cap Ses Salines, al sur de Mallorca dentro del término municipal de Santanyí. Doce de ellos ya han sido detenidos.
Después de ser interrogados en las dependencias de la benemérita local, pasaron por la tarde a disposición de la Policía Nacional de Manacor. Allí han pernoctado, antes de ser llamados para pasar a disposición judicial. La delegación del Gobierno informó de que, "en cuanto sea posible", serán llevados a centros de internamiento de Barcelona o Valencia a la espera de la orden de repatriación a sus países de origen.
Según las declaraciones, el grupo no era guiado por un patrón erigido como tal y se sabe que compraron las barcas en el puerto de Dellys, en Argelia, de donde provenían varias de las ´pateras´ llegadas a las costas de Mallorca en los últimos años.
Eran las ocho y media de la mañana cuando una patrulla de la Guardia Civil encontró una embarcación motorizada sospechosa, de unos cuatro metros de eslora y con diversos bidones de gasolina en su interior, en Cala Figuereta. Al cabo de unos minutos y en las inmediaciones del lugar de desembarco, fueron halladas hasta ocho personas de aspecto magrebí, "bien vestidas pero sin ningún tipo de documentación", explicó el delegado de Interior del ayuntamiento de Santanyí, Llorenç Galmés.
Paralelamente, en la cercana Cala s´Almoina, una embarcación particular alertaba de la localización a la deriva de otra embarcación, de dimensiones inferiores pero en mejor estado de conservación. Ambas lanchas fueron remolcadas por una barcaza de la Guardia Civil hasta Cala Figuera, donde se revisaron los motores en busca de información. Se ha confirmado que existe una conexión entre ambas pateras, ya que portaban idénticos bidones azules de gasolina, así como inscripciones en árabe. Después de que ascendiera a nueve el número de inmigrantes arrestados, tras ser localizados otros miembros del grupo, el Ayuntamiento solicitó la colaboración de los payeses de las possessions de los alrededores para encontrar al resto.
La búsqueda se intensificó en la zona de Es Rafal, donde se detuvo a tres inmigrantes más, que también fueron llevados hasta el cuartel para que prestaran testimonio y fueron sometidos a un estudio médico para conocer su estado de salud.
Poco antes de las 18.00 horas, un autobús transportó a los nueve primeros hasta el cuartel de la benemérita en Manacor para poderles tomar las huellas dactilares.