MAR FERRAGUT. PALMA.
"Ruego faciliten su tarea a este funcionario en el desempeño de sus funciones". Un carnet con este mensaje llevaban los maestros hace unas cuantas décadas. Qué menos, teniendo en cuenta las condiciones en las que ejercían su labor y los pocos recursos con los que contaban. Ayer, la Germandat de Mestres Jubilats homenajeó a sus socios más longevos y recordó sus años en las aulas.
Eran los maestros multitarea. "Teníamos 40 niños en cada clase y lo hacíamos todo: música, gimnasia... No había especialistas. Ahora, los profesores tienen 25 niños y auxiliares y se quejan", explica la presidenta de la Germandat, Catalina Feliu. Esta mujer que ejerció de maestra durante 30 años no quiere quitarles méritos a los docentes de hoy, porque "los tiempos han cambiado", y asume que existen nuevos retos, como el alto porcentaje de alumnado inmigrante en algunas clases. Ni mejor, ni peor, para ella, la situación de la educación hoy es "muy diferente".
En sus años laborales quedó claro que estos maestros se las apañaban para hacer de todo con apenas nada. Hoy, ya jubilados, tampoco paran quietos. Como fue desgranando Feliu en su discurso, entre excursiones, mesas redondas, la revista, los viajes y las actividades en las escuelas, los socios de la Germandat siguen derrochando una energía admirable, que les valió la concesión del último premio Ramon Llull. "No nos basta el tiempo, ojalá los meses tuvieran 40 ó 50 días", apuntó la presidenta.
Ese espíritu mereció el elogio del presidente Francesc Antich, que se acercó ayer junto a la consellera de Educación, Bàrbara Galmés, para rendir homenaje al colectivo que, según dijo, más admira. En este acto, al que asistieron más de 200 afiliados, Antich lanzó un mensaje a la sociedad para que se valore y apoye la labor de este gremio. Asimismo, animó a los antiguos maestros a seguir haciendo cosas para servir de ejemplo al resto de ciudadanos.
La Germandat reconoció la trayectoria de algunos de los miembros más mayores. Ayer tocaban los nacidos en 1922: Leonor Cantallops, Catalina Cerdà, Mercedes Coello, Antònia Espases, Mª Trinidad Ramis, Caridad Segura y Margarita Terrassa. Todas ellas desempeñaron un trabajo "duro, pero con muchas gratificaciones".