F. GUIJARRO. PALMA.
Los promotores isleños consideran que una de las causas principales que explican la caída de las ventas se encuentra en el endurecimiento de las condiciones que fijan las entidades financieras para acceder a una hipoteca, y que alcanzan sus niveles máximos entre el colectivo de los inmigrantes, al no contar éstos con respaldos familiares en el caso de tener que afrontar dificultades para cumplir con los pagos comprometidos. Fuentes del sector no ocultan que los préstamos que se conceden a extranjeros no comunitarios son muy reducidos.
Desde bancos y cajas se rechaza que exista este bloqueo en la concesión de créditos, aunque se reconoce que ya no se aplica la flexibilidad de años anteriores, cuando en algunos casos el importe del préstamo superaba el del inmueble que se quería adquirir. En este momento se es más estricto a la hora de analizar la situación laboral del cliente, el valor de sus ingresos en relación a las cuotas a abonar, o su capacidad para cubrir con sus propios fondos el 20% del precio del piso.
Las empresas promotoras subrayan que la demanda de viviendas sigue siendo muy importante en las islas, pero lamentan que en muchos casos ésta es insolvente al no poder acceder a la financiación necesaria.
Así, se apunta que entre el colectivo de mediana edad existe el problema de una mayor dificultad para vender su piso de segunda mano con el que cubrir parte del coste de la nueva residencia, mientras que entre los jóvenes el obstáculo radica en una mayor inestabilidad laboral, con el correspondiente recorte de las garantías que pueden ofrecerse a las entidades financieras.
El presidente del Grup Fer, Fausto Ferrero, denuncia además la competencia desleal que están aplicando dichas entidades, que dan mayores facilidades en el crédito cuando se trata de vender los pisos que ellas han embargado, mientras actúan de una forma mucho más estricta cuando el inmueble a comprar es de un promotor.
Pero se reconoce que este no es el único problema que está frenando las ventas. Para empezar, se señala que en muchas familias se ha registrado un recorte sustancial de sus ingresos, ya sea por la importante rebaja de horas extras o de los variables que se percibían, debido a la crisis económica, o por la pérdida del puesto de trabajo por parte de alguno de sus miembros.
Y también se indica el factor psicológico, que está llevando a muchos hogares a aplazar cualquier desembolso importante por miedo a una posible pérdida del empleo.